Las secuelas
Almudena Cid se emociona al hablar de su operación de prótesis de cadera con 43 años: "Creía que había cosas que no iba a volver a hacer"
Una lesión de hace dos décadas que no dio la cara hasta hace tres años fue el motivo por el que Almudena Cid tuvo que ponerse una prótesis de cadera a los 43. Así lo cuenta en Salvados.

La carrera deportiva de Almudena Cid dejó huella en su cuerpo mucho después de que abandonara la gimnasia rítmica. La exdeportista explica a Gonzo en Salvados que el deporte de élite le ha dejado secuelas y patologías que arrastra desde hace años. En su caso, tenía el labrum roto desde hacía dos décadas, aunque no era consciente de ello: "El deporte de élite deja secuelas y patologías de por vida".
La lesión salió a la luz cuando, durante una función teatral, tuvo que sostener a una compañera que se echaba hacia atrás. Cid recuerda que sintió "un sudor frío" y que, al terminar, le costaba andar y tenía "un dolor muy intenso". Las pruebas desvelaron el alcance del problema: "Tienes el labrum roto, el cartílago roto, tienes un desgarro y, encima, tienes toda la articulación hecha añicos".
El origen estaba en los movimientos que empezó a exigir el código de gimnasia rítmica a partir de 2001. "Por ejemplo, subir la pierna a 180 grados" y "dislocarla atrás a otros 180 grados", explica. En una de esas rotaciones notó dolor, aunque nunca le hicieron una prueba que identificara la lesión. Cuando finalmente la examinaron, le dijeron: "Esto es de hace 20 años".
En 2023 recibió el diagnóstico que no esperaba. "Almu, esto no tiene una cirugía conservadora. Tenemos que ponerte una prótesis", recuerda que le dijeron. Su reacción fue de incredulidad: "¿Yo, prótesis, con 43? No". Pero no le quedó más remedio.
La exgimnasta buscó al cirujano que consideraba ideal, Nico Fiz, en Vitoria. "Es un crack. Me ha hecho una cirugía increíble", cuenta. Le colocaron una prótesis de cadera de cuatro componentes, que ella describe con humor: "Tengo un Ferrari en mi cadera, no pita en el aeropuerto".
Pero detrás de esa broma hay miedo. Cid reconoce que se preguntaba si se quedaría coja y cómo sería su vida después de la operación. Incluso recuerda que preguntaba al cirujano: "¿Podré hacer espagat?". La noche anterior a la intervención quiso ver 'Interestelar' para visualizar cómo la prótesis encajaría en su cadera, igual que la nave de la película se acopla a otra. Al recordar esta anécdota, no puede contener las lágrimas y se rompe, asegura, por primera vez en todo este tiempo.
La recuperación ha superado sus expectativas, quiere dejar claro desde el principio. "Tengo una recuperación increíble", explica, antes de recordar que uno de sus mayores temores era no poder volver a besarse la rodilla. "Nadie diría que me han puesto una prótesis", asegura con felicidad.
Sin embargo, al hablar de todo lo que ha vivido, la emoción acaba aflorando. "Y me emociono porque, realmente, me he recuperado como no creía que me iba a recuperar. Yo daba por hecho que había muchas cosas que no iba a volver a hacer".