Gonzo se pone en el lugar de sus padres
Almudena Cid, sobre cómo fue empezar con 14 años en el deporte de élite: "Nuria Cabanillas y yo llorábamos cuando nuestros padres se iban"
La exgimnasta recuerda en Salvados cómo dejó su casa para incorporarse al equipo nacional con 14 años, lejos de sus padres y en una estructura marcada por la disciplina y la exigencia.

Almudena Cid llevaba años practicando gimnasia rítmica cuando, con 14 años, dio el salto al equipo nacional y se trasladó a Madrid. En Salvados, la exdeportista olímpica recuerda con Gonzo cómo vivió aquella separación de su familia y lo que supuso para ella entrar en el mundo de la alta competición cuando todavía era una adolescente.
Almudena estuvo 21 años vinculada al deporte y 16 en la alta competición. "Yo entré cumplidos los 14", explica, para después asegurar que a esa edad no se está "preparado" para todo aquello. Cuando llegó a Madrid, lo que más echaba de menos era "el beso de buenas noches" de sus padres. La distancia y la convivencia con otras gimnastas hicieron que encontrara apoyo en sus compañeras. "En mi litera, al lado, yo dormía con Nuria Cabanillas y llorábamos cuando nuestros padres se iban", relata.
Para Cid, compartir esa experiencia con otras niñas que estaban viviendo lo mismo ayudaba a sobrellevar la separación: "El hecho de ser comunidad aplacaba un poco todo esto". La incorporación al equipo nacional también implicaba asumir una disciplina y una dinámica que no conocía. "Yo no sabía que yo llegaba a un equipo nacional donde yo iba a ocupar el sitio de alguien", explica. De repente, se encontró conviviendo "con las envidias, con la disciplina, con la no queja". "Todo de golpe", resume.
Recuerda que llamaba a sus padres desde una cabina telefónica de 25 pesetas. "Almu, que si no te merece la pena esto, que vamos a buscarte", solían decirle cuando la escuchaban llorar. Pero ella decidió no contarles todo lo que le pasaba por miedo a que fueran a recogerla. Así fue como aprendió a gestionar sola sus problemas. "Acabas autogestionándote y siendo tú la única persona a la que confesarle tus cosas, a la que contarle lo que te pasa y la que busca las soluciones", explica.
Gonzo se pone en el lugar de los padres de una niña que se marcha de casa para entrenar y competir. Tiene dos hijos que rondan esa edad. Almudena reconoce que su padre todavía se emociona cuando recuerda aquella etapa porque cree que lo pasó muy mal. Ella, sin embargo, siempre le ha explicado que fue una decisión propia: "No, elegí yo esto. Peor hubiera sido que me hubierais dejado ir". "Fue una decisión mía. Y yo asumo lo que corresponde de esa etapa que decidí", añade.
La exgimnasta también recuerda el sacrificio que hicieron sus padres para que pudiera dedicarse al deporte. Su padre trabajaba poniendo ventanas de aluminio y su madre cuidaba de los tres hijos.