VÍCTIMA DE UNA SECTA
Mónica, víctima de la secta Vida Nueva, sobre su experiencia: "Era limpiar y limpiar hasta la extenuación; si desobedecía me encerraban en un sótano durante horas y días"
El contexto Esta chica ingresó en el centro en 2005 después de sufrir un brote psicótico por el exceso de consumo de cannabis, sin embargo, lejos de recuperarse, vivió un infierno que consistía en limpiar, vigilar de sus compañeras y obedecer a ciegas.

Resumen IA supervisado
Mónica, una de las muchas chicas que pasaron por la secta Vida Nueva en Ciriza, Navarra, relata su experiencia en un centro que, bajo la fachada de convertir a mujeres con problemas en "decente", impone castigos, explotación laboral y exorcismos. Durante diez años, Mónica fue obligada a limpiar sin descanso, bajo estrictas rutinas y sin remuneración, incluso trabajando en locales externos. La coerción la mantuvo allí, a pesar de sus intentos de escapar. Finalmente, logró huir cuando intentaron casarla con alguien del centro. Aunque ha salido, Mónica afirma que las secuelas de esos años son irreparables y perduran en su vida.
* Resumen supervisado por periodistas.
Mónica es una de las muchas chicas que han pasado por la secta Vida Nueva, ubicada en Ciriza (Navarra) que pretende convertir a chicas con algún tipo de problema en "mujeres decentes". Sin embargo, lejos de ser un centro evangélico, es un lugar en el que los castigos, la explotación laboral e incluso los exorcismos están a la orden del día. "La obediencia era limpiar y limpiar sin descanso y por supuesto, sin estar de alta, sin cobrar nada; hasta la extenuación", ha aseverado, al tiempo que ha remarcado que cuando intentaba abandonar el centro la "encerraban en un centro durante horas y días".
Esta chica estuvo internada en este centro durante diez años y ha explicado que su día a día, al principio, consistía en limpiar dentro del centro con "rutinas muy marcadas y siempre con una persona que te acompaña, una sombra". "No hay ninguna otra actividad, es solo limpiar. A veces tienen deporte un domingo cuando ya estás exhausta y solo quieres descansar", ha detallado, al tiempo que ha añadido que "es hasta la extenuación todos los días con un descanso de 20 minutos al día".
Asimismo, ha reseñado que una vez que se la considera preparada "sales a trabajar fuera" y en su caso se levantaba a las cuatro de la mañana, "iba a una clínica, a una óptica, a unos portales, a limpiar un hostal de 80 habitaciones...". Sin embargo, cuando pensaba que su día había acabado, volvía al centro y "seguía trabajando dentro y así hasta la extenuación". "Además, nosotras, entre nosotras, nos cuidábamos. Yo tenía que hacer de sombra de otras; allí no hay rehabilitación ninguna. Ni siquiera te explica en qué consiste tu proceso. Solo consiste en obedecer y ya entenderás", ha agregado.
Por otra parte, ha remarcado que en su caso, ingresó en 2005 porque con 22 años le dio un brote psicótico "provocado por el consumo de cannabis", fue entonces cuando su familia decidió que lo mejor para ella era "entrar en ese centro": "Yo no fui voluntariamente, me llevaron allí y me dejaron allí y el centro aceptó que yo entrara". "Permanecí allí diez años allí porque además de la persuasión coercitiva, yo muchas veces pedí irme y no me dejaron. Al revés, me retenían más, me encerraban en un sótano durante horas y días", ha relatado.
Del mismo modo, Mónica nunca recibió un solo euro por los trabajos que realizaba para el centro en otros locales. Además, en el momento en el que consiguió un trabajo propio, la mitad de su salario se lo tenía que donar a la organización. "Nunca me dieron de alta y nunca me remuneraron nada, ningún trabajo", ha recordado.
Por último, ha subrayado que un día harta, cuando ya "no podía más porque era insoportable", se escapó porque la "querían casas con alguien de allí". "La salida ha sido muy dura, recuperarse de esto es durísimo. No hay recuperación total posible, porque las heridas que te dejan son para siempre, aunque puedas sobrellevar la vida y aunque puedas seguir viviendo, los 10 años que me robaron y todo el daño que me han hecho, no me lo va a poder devolver nadie", ha concluido.
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