Europa recoge el guante de Biden y acepta estudiar liberar las patentes de las vacunas contra el coronavirus. Para conocer más a fondo las implicaciones que esto tendría, Más Vale Tarde ha contado con Deborah García Bello, química y divulgadora científica, y César Carballo, médico y emergenciólogo.

En el caso de García Bello, considera que suspender las patentes de las vacunas sería una medid insuficiente. "Para que el reparto fuese equitativo y llegase a todo el mundo habría que hacer algo que ya está funcionando, que son contratos de cesión de licencias para que otros laboratorios competidores pudieran fabricar las vacunas", explica la experta. También pone el foco en las alianzas entre gobiernos, como la iniciativa Covax, "para que el exceso de vacunas o determinada cantidad vayan a países en vías de desarrollo".

Lo mismo considera Carballo, que cree que este podría ser "un gesto para la galería más que otra cosa", y apunta a que volveremos a entrar en la letra pequeña de los contratos que recogerán la compensación que obtengan los laboratorios por ello. "Lo importante y vital es ver cómo se pueden hacer llegar las vacunas al tercer mundo", indica.

Y es que las farmacéuticas se han embolsad grandes cantidades de dinero en este año, algunas sacando mucho beneficio con la producción de vacunas. "Los laboratorios van a ganar siempre, rara vez pierden y habría que sentarse con ellos para ver cómo podemos salvar esto para que no nos aparezcan variantes que podrían cambiar el tablero del juego totalmente", indica Carballo. Para García Bello, el problema no está en que las farmacéuticas ganen más o menos, sino en el qué hacen con las vacunas.