Estados Unidos, en concreto Joe Biden, ha mostrado su apoyo a liberar las patentes de las vacunas contra el coronavirus. Una medida que desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) ven con buenos ojos y que la Unión Europea se ha abierto a "debatir".

Esta propuesta supondría suspender de manera temporal, quizá hasta el fin de la pandemia, los derechos de las patentes de este tipo de sueros. Es decir, las fórmulas de fabricación de estos fármacos contra el COVID-19 podrían copiarse libremente sin necesidad de pagar por su uso. De esta manera, podrían ser varios los laboratorios y las empresas que se dedicaran a desarrollar nuevas dosis de una determinada vacuna.

Estos derechos se contemplan en el Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (TRIPS por sus singlas en inglés). Las patentes normalmente tienen una vigencia de 20 años, aunque no es necesario que una farmacéutica espere a que pase este plazo para negociar acuerdos bilaterales. Algo que ya se hizo con los fármacos contra el VIH.

La OMS considera que esto podría contribuir a aumentar la producción, sin embargo la divulgadora científica Déborah García advirtió en laSexta de que "de nada servirá revelar la receta de las vacunas, si la mayoría de los laboratorios no cuentan con suficiente experiencia, red de proveedores, capacidad logística y de producción". Además, destacó que producir este tipo de fármacos es difícil porque se utilizan "tecnologías complejas e innovadoras que están al alcance de muy pocos y requieren de recursos, personal experto e instalaciones específicas".

En su artículo para El Muro de laSexta, Déborah García también señaló que "liberar una patente no significa que la vacuna sea gratis". Y es que, como bien recordó, "el coste de producción y distribución no desaparece por arte de magia". Por ello, los medicamentos "genéricos no son gratuitos, ni siquiera tienen que ser más baratos que el original".

La UE se abre a "debatir" la suspensión de las patentes

Desde Bruselas ya han mostrado su disposición para discutir la propuesta, respaldada por Estados Unidos. "La UE está dispuesta a discutir cualquier propuesta que aborde la crisis de una manera eficaz y pragmática. Estamos listos para discutir la exención sobre la protección de la propiedad intelectual para las vacunas COVID-19", ha apuntado al respecto la presidenta de la Comisión, Úrsula von der Leyen.

Esta proposición también ha gustado en el seno de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que ha valorado positivamente el paso de Joe Biden. "Este es un momento histórico en la lucha contra el COVID-19. El compromiso de Joe Biden de apoyar la exención de las patentes es un poderoso ejemplo de liderazgo para abordar los desafíos de la salud", ha señalado el director general de esta entidad, Tedros Adhanom Ghebreyesus.

 

Quien sí ha rechazado de frente esta medida es el sector farmacéutico. En concreto, la Federación Internacional de Fabricantes y Asociaciones Farmacéuticas (IFPMA) ha tachado de "decepcionante" el apoyo expreso del presidente estadounidense, Joe Biden, a una suspensión de los derechos de las patentes. Algo que, a su juicio, "no aumentará la producción de las dosis", sino que "puede llevar a la desorganización".

La organización global de farmacéuticas ha emitido un comunicado diciendo que deben solucionarse otras limitaciones a la producción de dosis, "como la eliminación de barreras comerciales o de cuellos de botella en el suministro de materias primas y otros ingredientes". "La única forma de garantizar un rápido aumento de las vacunas y un acceso equitativo de ellas para todo sigue siendo un diálogo pragmático y constructivo con el sector privado".