Y su marido rompió sus cartas
El "tonteo" de Chicho Ibáñez Serrador con Lola Herrera: "Vino hacia mí de una manera que le supe parar muy bien, pero me asusté"
Lola Herrera habla en Lo de Évole de las grandes y mediáticas personalidades que han marcado su vida, desde Fernando Fernán Gómez hasta Marisa Paredes, pasando por Chicho Ibáñez Serrador, quien una vez quiso algo más con ella que una amistad.

Lola Herrera es una de las actrices más queridas, respetadas y admiradas del panorama artístico español. Tras más de siete décadas sobre los escenarios, se ha consolidado como un referente imprescindible del teatro, el cine y la televisión, siempre fiel a una forma de mirar el mundo propia y adelantada a su tiempo. A sus 90 años continúa vinculada al escenario con la misma pasión con la que empezó, después de una trayectoria marcada por personajes inolvidables y decisiones personales valientes que, en distintas etapas de su vida, desafiaron las normas establecidas.
Coincidiendo con el Día Internacional de la Mujer, Jordi Évole se reúne con la actriz en este doble programa de Lo de Évole. En un balneario, entre paseos, comidas y largas conversaciones, ambos comparten un encuentro reposado que permite descubrir el lado más íntimo, honesto y reflexivo de una mujer que nunca ha tenido miedo a expresar lo que piensa.
Tampoco duda en hablar de aquellos a quienes más admira. "Tenía pasión por Fernando Fernán Gómez", reconoce sin tapujos. "Y sigo teniéndola en el recuerdo", añade. Lola cuenta cómo eran las disparatadas reuniones que el actor organizaba en su casa en las que ponía todo patas arriba y desconcertaba a sus invitados con un imaginativo juego de cuentos.
También coincidió con Tina Gascó (una grande del teatro y el cine del siglo XX en nuestro país) y Pepe Bódalo (uno de los más representativos del séptimo arte y las tablas a partir de 1950). Para Marisa Paredes tiene reservado un hueco inmenso en su corazón: "Era la niña pequeña, porque tenía 16 años cuando entró en la compañía. Era una manzana. Era preciosa, como ha sido siempre. Me ha trastocado mucho que se haya ido".
Cuando Lola Herrera le paró los pies a Chicho Ibáñez Serrador
A Chicho Ibáñez Serrador lo conoció cuando aún vivía en Valladolid. "Él fue realmente una parte del empujón para yo irme a Madrid", asegura. Chicho dirigía la compañía teatral de su madre, Pepita Serrador y necesitaba una actriz. Así fue cómo se vieron la primera vez. "Había hecho ya un montón de cosas en su vida. Dirigía, era un actor maravilloso. Y yo, claro, me contaba historias preciosísimas, del mundo, de la vida, del teatro...", rememora.
A ella él le fascinaba, pero no tanto como ella a él. "Al final hubo un tonteo. Me estaba despidiendo de la compañía, de todos, porque me marchaba a mi casa. Mis papás estaban allí, esperándome, para llevarme a casa porque se había terminado la obra. Y entonces él vino hacia mí de una manera que... Le paré muy bien. Sí, me asusté", cuenta. Ella está convencida de que iba a besarla.
Las cartas de Chicho que rompió Daniel Dicenta
El tiempo y la distancia los separó, pero él seguía escribiéndole cartas fantásticas que más que declaraciones de amor eran guiones de películas surrealistas y alocadas. Las cartas, en algún punto, pararon de escribirse. Tardaron diez años en volver a verse después de todo eso. "Pero esas cartas, que yo las tenía planchadas, cuando las leyó el que fue mi marido, no sé por qué fue - porque tenía yo una caja con mis secretos- él leyó las cartas y me las rompió. Me las rompió", lamenta todavía hoy profundamente.
"Ese día tenía que haberme separado", dice entre risas pero con determinación. "Me gustaría tanto, tanto poder leerlas ahora, en mi vejez. Porque eran cosas muy bonitas. Con esa imaginación de Chicho te puedes imaginar lo que escribía. Y lo que yo le inspiraba o lo que fuera", comenta con cariño de quien considera que fue, además de un genio de la televisión, uno de sus grandes amigos.
*Sigue a laSexta en Google. Toda la actualidad y el mejor contenido aquí.