El poder del petróleo

Las lecciones que dejó la crisis del petróleo de 1973: del impulso de otras energías a la reserva de crudo

¿Por qué es importante? El bloqueo por la guerra del Yom Kipur provocó una crisis energética y económica cuyos efectos duraron años. Supuso también el fin del petróleo barato y los precios nunca llegaron a recuperarse.

La crisis del petróleo de 1973
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La guerra de EEUU e Israel contra Irán ya ha impactado a la economía de medio mundo con una subida imparable del precio del petróleo. El bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% del petróleo internacional, ha hecho que el precio del Brent supere los cien dólares por barril, mientras la República Islámica amenaza con llegar a los 200 dólares por barril.

Esta crisis con el petróleo no es nueva, y su origen tampoco es muy distinto al de otra: la que se vivió en 1973. Entonces, los países árabes cortaron el grifo del petróleo a Occidente por la guerra del Yom Kipur en la que, al igual que ahora, estaban involucrados Israel y EEUU.

El resultado fue que el precio del petróleo se cuadruplicó en dos semanas. En cinco meses llegó a subir un 300%. El aumento radical del precio del barril, que se cuadriplicó en poco más de dos semanas, generó una crisis de suministro energético que duró medio año y que provocó una honda recesión en todos los países industrializados.

En concreto, el coste del crudo pasó de rondar los cuatro dólares a instalarse en niveles en el entorno a los 20, una tasa que perduró hasta bien entrada la década de los 80. A ello contribuyó también la llamada "segunda crisis del petróleo", que se originó por la guerra entre Irán e Irak, dos países productores, en 1979.

Esta situación mostró el poder de los países que controlan el petróleo y que con una sola acción de bloquear su comercio pueden hacer que un estado pase de la normalidad a la crisis. En la otra cara, demostró lo vulnerables que pueden llegar a ser los países dependientes del crudo extranjero.

Y es que el shock económico fue brutal. Por ejemplo, en EEUU el PIB cayó un 6% y el desempleo se duplicó. Además, la crisis se expandió por gran parte de Occidente.

Las lecciones aprendidas

Para evitar que esta historia se repitiese, lo primero que se hizo fue diversificar las fuentes de energía. Jimmy Carter, entonces presidente de EEUU creó el Departamento de la Energía y lo inauguró colocando placas solares en la Casa Blanca. En ese momento, se duplicó el uso de la energía renovable. Mientras, otros países, como Francia, optaron por impulsar la energía nuclear.

También se empezaron a tomar medidas para dosificar el gasto, como el impulso de coches más eficientes o limitaciones de velocidad. Incluso en algunos lugares se prohibió usar el coche. En Países Bajos, los domingos estaba prohibido circular y solo se podía hacer con un permiso especial. Hay imágenes de esa época de carreteras vacías, gente montando a caballo por la carretera o picnics en medio de la calzada.

Otra estrategia para evitar este problema en el futuro fueron las reservas de petróleo. Para ello, se creó la Agencia Internacional de la Energía. Gracias a eso, esta semana se ha anunciado una liberación histórica de 400 millones de barriles de petróleo, con la que se busca estabilizar su precio mientras siga la guerra. Eso sí, cabe destacar que esa crisis supuso el fin del petróleo barato y los precios nunca llegaron a recuperarse.

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