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La verdad detrás de los pueblos españoles "a precio de ganga" que seducen a extranjeros

Prometen aldeas enteras en España por menos de lo que cuesta un garaje en Londres y seducen a compradores de todo el mundo. Pero detrás de esos anuncios hay casas en ruinas, obras millonarias y una letra pequeña que casi nunca aparece.

Imagen de un pueblo abandonado de España

A primera vista, la oferta parece irresistible: aldeas enteras en el corazón de España por menos de lo que cuesta una plaza de garaje en Londres. Calles vacías, casas de piedra, montañas al fondo y la promesa de una vida pausada lejos del ruido de las grandes ciudades. Un sueño que seduce cada vez a más compradores extranjeros… aunque detrás de esa imagen idílica hay una realidad que rara vez aparece en los anuncios.

En Equipo de Investigación, Alberto Alcalde Girado, profesor de marketing de ESIC, desvela la letra pequeña que suele quedar fuera cuando estos pueblos abandonados se promocionan en medios internacionales. Según explica, el atractivo no está solo en el inmueble, sino en todo lo que evoca la propia idea de pueblo. "Naturaleza, tiempo detenido, recuerdos felices de la infancia, familia… La palabra ‘pueblo’ tiene un sinfín de connotaciones positivas y prácticamente ninguna negativa", señala.

Esa carga emocional, explica el experto, es precisamente la que explotan muchas publicaciones extranjeras. The New York Times, por ejemplo, lanzó un artículo con una pregunta tan sugerente como eficaz: "¿Buscando un lugar bajo el sol?", para después proponer una alternativa tan inesperada como atractiva: un pueblo español abandonado. "Lo que realmente te están vendiendo es la escapada a un modo de vida muy concreto", apunta Alcalde.

El fenómeno también ha encontrado eco en la prensa británica. Mail Online llegó a publicar un titular especialmente llamativo: "Hay pueblos fantasma que puedes comprar por 50.000 libras; miles de aldeas españolas abandonadas a la venta por menos de la mitad del precio de un garaje en Londres".

Pero, según advierte Alcalde, ahí empieza precisamente la parte que no se cuenta. "Te dicen que puedes comprar un pueblo por 50.000 libras, pero no cuánto te va a costar hacerlo habitable", subraya. Porque tras el reclamo, la realidad suele ser otra: viviendas inacabadas, estructuras deterioradas, falta de suministros y una inversión posterior que, en muchos casos, multiplica con creces el precio inicial.

Por eso, concluye con ironía, el anuncio debería ser mucho más honesto: "Cómprate un pueblo… y prepárate para trabajar mucho antes de convertirlo en el lugar con el que estás soñando".

(*) Desde laSexta.com estamos recuperando los mejores momentos de la hemeroteca de Equipo de investigación.

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