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El sospechoso del Seat 127 rompe su silencio sobre las niñas de Aguilar de Campoo: "Si recogía a alguien era porque la conocía"
Se cumplen 34 años de una de las desapariciones más enigmáticas de la crónica negra española. Cuatro testigos vieron a Virginia y Manuela subir a un coche tras salir de una discoteca en 1992. El único investigado por la Guardia Civil negó ante Equipo de Investigación haberlas recogido.

La tarde del 23 de abril de 1992, el rastro de Virginia Guerrero (13 años) y Manuela Torres (14 años) se esfumó sin dejar huella. Las menores regresaban a Aguilar de Campoo desde la vecina localidad de Reinosa tras haber disfrutado de una tarde de discoteca. Para volver a sus casas decidieron hacer autostop a pie de carretera; desde aquel instante, jamás se volvió a saber nada de ellas.
En un especial emitido por Equipo de Investigación en 2018 dedicado a las grandes desapariciones del país, el programa abordó los detalles de una de las pistas clave del expediente: hasta cuatro personas declararon ante la Guardia Civil haber visto a las niñas subir a un Seat 127 de color blanco.
El despliegue policial de la época fue masivo. Tal como recordaba Pedro Santos, exjefe de la Policía Judicial: "Lo que se hizo con los medios que se tenían entonces fue un barrido de todos los vehículos con esas características en la comandancia de Palencia, Cantabria, Burgos, e incluso Valladolid". Tras la exhaustiva criba, los agentes localizaron a un sospechoso: un hombre afincado a 21 kilómetros del lugar del suceso que solía llevar en su vehículo a jóvenes de Aguilar y que, por tanto, conocía a chicas de la zona.
El testimonio del investigado
Un equipo del programa consiguió hablar directamente con el hombre cuyo coche coincidía con la descripción de los testigos. Durante la entrevista, el investigado confirmó que era propietario de dicho automóvil, aunque restó importancia a su uso asegurando que solo lo cogía "por si algún día tenía que ir a buscar leña".
Al ser cuestionado sobre si solía recoger a jóvenes que hacían autostop en la carretera, se mostró tajante: "Recogerlas sí, pero no a estas, ni mucho menos. Si recogía a alguna persona haciendo autostop era porque la conocía."
El hombre afirmó no recordar si había estado en Reinosa el día exacto de la desaparición justificándose en el paso del tiempo ("Ahora no lo sé, han pasado tantos años que no lo sé") e insistió categóricamente en que no tenía ningún vínculo con las dos menores: "Yo era un hombre y ellas unas niñas".
Tras tomarle declaración y analizar sus coartadas, la Policía terminó descartando oficialmente su participación en la desaparición de las dos pequeñas.