Reflexión

Wyoming reflexiona sobre el lobbismo y el tráfico de influencias: "Un político retirado vale lo que vale la agenda de su móvil"

El presentador de El Intermedio expone que antes, cuando un político quería usar sus influencias y contactos para hacer negocios hacía "chanchullos". En cambio, ahora eso recibe el nombre de lobby y "se convirtió en una actividad aceptable".

El presentador de El Intermedio expone que antes, cuando un político quería usar sus influencias y contactos para hacer negocios hacía "chanchullos". En cambio, ahora eso recibe el nombre de lobby y "se convirtió en una actividad aceptable".

"Para que algo mejor solo hay que cambiarle el nombre", afirma el Gran Wyoming. El presentador de El Intermedio pone como ejemplo a Sergio Dalma que, en realidad, se llama Josep Capdevila. "Con ese nombre puedes aspirar a lateral derecho del Girona", comenta, "pero un día encontró un nombre mucho más guay".

"A partir de entonces lo petó", añade, "si es que este hombre te mira y te deja embarazado de gemelas". Wyoming indica que cambiar el nombre "se usa mucho para colarnos cosas desagradables". El presentador expone que, por ejemplo, a no poder salir de casa porque no tienes dinero se le llama 'nesting'.

"Compartir piso con diez perfectos desconocidos se le llama 'coliving'", añade, "y a no poder salir de vacaciones se le llama 'staycation'". "Suena más 'cool', pero quiere decir: soy el único gilipollas que no está en Torremolinos dándolo todo", afirma.

Wyoming explica que, antes, cuando un político usaba sus contactos y la influencia que había adquirido en su cargo para hacer negocios "se le llamaba de muchas formas y ninguna buena", por ejemplo, "compadreo, chanchulleo, mamoneo".

"Hasta que alguien decidió que aquello se llamaba lobby", cuenta, "y se convirtió en una actividad aceptable y, sobre todo, legal y rentable". Wyoming señala que, además, es la actividad favorita de los políticos retirados en todo el mundo, "porque, por desgracia, un político retirado vale lo que vale la agenda de su móvil".

El presentador expone que el debate que ha surgido, a raíz de la imputación del expresidente Zapatero, "es interesante". "¿Dónde está la línea que separa al consultor que hace lobby del tráfico de influencias, que ahí ya hablamos de un delito?", plantea.

Wyoming expone que no se sabe todavía si Zapatero ha traspasado esa línea, "pero lo ocurrido debería hacernos reflexionar". "¿Hasta qué punto es lícito que los políticos aprovechen su influencia y sus contactos para hacer negocios?", se pregunta. Wyoming indica que es posible que el problema de fondo venga de que "los expresidentes no se resignan a ser un jarrón chino".

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