Y sus supersticiones
La entrevista completa a Candela Peña en Cara al Show: de su Goya en el lavavajillas a sus aventuras de moda con Marc Giró y Sandra Sabatés
Candela Peña se reencuentra con su gran amigo Marc Giró en Cara al Show, donde comparte anécdotas tan surrealistas como un Goya en el lavavajillas y habla de moda, supersticiones y amor. También desvela algunas anécdotas de rodaje de 'La desconocida' y habla de supersticiones.

Candela Peña aterriza en el plató de Cara al Show con la seguridad de quien ha pisado todas las pasarelas imaginables. Lo hace con estilo, mucha presencia y un vestido que, durante varios momentos de la entrevista, parece empeñado en regalar a la audiencia más información de la necesaria. Frente a ella, al menos televisivamente, vuelve a encontrarse con uno de sus grandes cómplices: Marc Giró.
El presentador la recibe con un abrazo giratorio. Ella, fiel a su estilo, le advierte de inmediato que con tanto entusiasmo igual acaba enseñando el culo.
Como mandan las tradiciones de una amistad forjada entre platós, ciudades y muchas conversaciones compartidas, Giró arranca comentando el estilismo de la actriz. Y Candela, encantada de entrar al juego, se presta al análisis. "Es un modelaje, pero no podemos decir marcas. Pero todo es arte. Todo es moda, que es lo que mi cuerpo grita", asegura.
El Goya en el lavavajillas
La conversación toma pronto un desvío inesperado cuando la ganadora de tres premios Goya confiesa que uno de sus galardones acabó dentro de un lavavajillas. Todo ocurrió durante una celebración de Año Nuevo en una casa rural junto a un grupo que ella define como "rarunesca". Le pidieron que llevara el premio y también una ensalada de lentejas. El táper acabó derramándose y, ya puestos a improvisar soluciones, la estatuilla terminó compartiendo ciclo de lavado con la vajilla.
La peor parte se la llevaron sus pestañas postizas. El Goya, en cambio, salió indemne y reluciente.
"También te digo que como yo los he ganado con una distancia en tiempo considerable entre uno y otro, he notado que los pesos van menguando", comenta. Aunque reconoce que quizá no sea la persona más indicada para hablar del "peso del cine español", especialmente después de haber pasado seis años alejada de los rodajes. Una pausa que termina ahora con la presentación de 'La desconocida'.
Antes de entrar en materia cinematográfica, Giró rescata una historia compartida que parece salida de otra vida. Recuerda que ambos compartieron piso en París junto a Sandra Sabatés cuando eran "maniquís". Candela aprovecha el momento nostálgico para ponerse tierna. "Te extraño". Y por si quedaba alguna duda, remata en catalán: "Et trobo a faltar".
Las revistas de moda de dos maniquís y la Casita de Bad Bunny
Tras un breve intercambio en catalán -y la propuesta de Marc de embarcarla en un hipotético programa en ese idioma- la conversación deriva inevitablemente hacia uno de sus territorios favoritos: la moda.
Candela atraviesa un momento dulce en las portadas. Marc le recuerda su aparición en El País Semanal y aprovecha cualquier excusa para volver a hablar de una de sus obsesiones recientes: su visita a la Casita de Bad Bunny. Y ya que está, también para pinchar a su invitada.
Para tranquilizarla, descuelga el ya mítico teléfono fijo vintage del programa y finge gestionar personalmente una invitación para ella.
Otra portada destacada fue la de Forbes en 2025. Giró no deja escapar una vieja declaración de la actriz. "Pero aquí hay miga, porque dijiste que querías facturar en 2026", le recuerda. El dinero, admite Candela, todavía no ha llegado. Aunque avisa: "Cuando yo esté nadando en la abundancia, me veréis, lo vais a notar". Y aprovecha para reivindicar sin complejos la figura del "nuevo rico".
La entrevista alcanza uno de sus puntos más delirantes cuando Marc despliega una colección de portadas completamente inventadas. Candela entra al juego al instante, improvisando titulares y comentarios con la rapidez de quien lleva media vida dominando escenarios.
'La desconocida', su nueva película
Más allá del humor, Candela llega al programa para presentar 'La desconocida', adaptación de la novela de Rosa Montero y Olivier Truc, dirigida por Gabe Ibáñez y con guion de Lara Sendim.
En ella interpreta por primera vez a una policía, un personaje que define como una "zombi funcional".
Durante la conversación comparte varias anécdotas del rodaje, entre ellas algunos gestos que desesperaban al director. Abrir demasiado la boca o señalar constantemente con el dedo eran algunos de ellos. "Candela, hija, ¿por qué te empeñas en salir tan feísima?", recuerda que llegó a decirle.
La charla deriva entonces hacia el manejo de armas. Giró intenta que la actriz le enseñe algunos trucos de policía cinematográfica, pero el experimento acaba convirtiéndose en una especie de atraco improvisado a todo el plató.
Fuera tacones, hola manoletinas
También habla de una decisión irreversible: los tacones han desaparecido para siempre de su armario. Según explica, tiene "lo de la reina" y se ha pasado definitivamente a la manoletina, una transición que no termina de entusiasmarle. "Te hace gorda, lo siento, a no ser que seas un junco novillero".
Cuando Marc le pregunta por su colección de zapatos de lujo, la respuesta es igual de práctica que demoledora: acumulan polvo desde que su pie aumentó de talla después de ser madre.
Las supersticiones de Candela Peña
Si algo ha ido abandonando con los años son las supersticiones. Durante mucho tiempo llevó la ropa interior del revés por recomendación paterna para protegerse del mal de ojo. "Me llevaban a brujas", recuerda sobre su infancia.
Las soluciones familiares contra las maldiciones tampoco eran precisamente convencionales. Entre otras cosas, comía cáscaras de huevo para librarse de ellas y, de paso, crecer unos centímetros.
Hay una costumbre, sin embargo, que aún conserva. Sigue sin poder marcharse de casa sin apagar las luces de una manera muy concreta: desde fuera y sin volver a pisar el suelo de la vivienda.
¿Cómo van los muchachos?
Llegados a este punto, Marc Giró ya ha recorrido prácticamente todos los temas posibles: cine, moda, supersticiones, zapatos, lavavajillas y hasta excentricidades domésticas. Toca entonces adentrarse en el terreno sentimental.
Lo hace recurriendo a los célebres "candelismos", ese idioma propio que ambos manejan como si llevaran décadas escribiendo el mismo diccionario. "¿Cómo van los muchachos?", pregunta. "El muchacherío", corrige ella de inmediato.
La respuesta no invita precisamente al optimismo romántico. "Nada, jaque mate. He colgado los guantes. Me he quitado la aplicación".
Candela explica que terminó abandonando las aplicaciones de citas al darse cuenta de que las utilizaba con la misma impulsividad con la que cualquiera compra cosas absurdas por internet de madrugada. Para demostrarlo comparte una anécdota impagable. "Dos meses después te llega un cojín que pone 'Milan'. ¿Sabes la goma de borrar de cuando éramos chiquititos? Pues me la he comprado en cojín".
No fue la única compra cuestionable. También acabó adquiriendo la versión "Nata". Ahora convive con ambos cojines preguntándose: "¿Para qué mierda me he comprado yo esto?".
Según cuenta, algo parecido ocurría con los perfiles que revisaba. "Aburrida en la cama pensaba: 'Ah, mira, ¿1,60 m? No. ¿Fuma? No'. Unas normas que me he puesto yo con el mundo caballero". Un sistema de filtros tan exigente que terminó agotándola más de lo que la ayudaba.
Aunque haya borrado las aplicaciones, todavía deja una puerta entreabierta al amor. Mantiene cierta debilidad por "el caballero alto" y, sobre todo, por los hombres que no son "trepidantes". A estas alturas, asegura, le basta con alguien dispuesto a compartir un vermú sin convertir cada cita en una aventura extrema.
El juego 'Que ni pintado'
La visita concluye con el juego 'Que ni pintado'. La excusa es perfecta: ahora que interpreta a una policía en el cine, Candela debe adivinar películas policíacas a partir de dibujos.
Sobre el papel parece sencillo. En la práctica, no tanto.
Frente a ellas esperan Las Glorias Cabareteras, preparadas para aprovechar cualquier error. Y errores hay unos cuantos. Los dibujos de Candela generan más desconcierto que pistas, incluso cuando reconoce que está representando "la más fácil del universo".
Mientras el equipo rival se escapa en el marcador, la indignación crece, especialmente cuando a Marc se le escapa una pista a sus rivales. La situación mejora brevemente con 'Robocop'. Pero el intento de representar 'El inspector Gadget' termina convertido en uno de los grandes desastres cómicos de la noche.
Entre carcajadas, frustración y competitividad mal disimulada, Candela resume toda la experiencia con una frase memorable: "No quiero jugar más, somos unas discapacitadas... ¿Otra ronda?".