Cuernos por amor

Alaska desvela a Marc Giró que "solo" ha sido infiel una vez: "Fue para irme con Mario (Vaquerizo)"

Entre confesiones, humor y un peculiar juego de elecciones imposibles, Alaska repasa su relación con el coleccionismo, el amor y sus iconos personales. En Cara al Show y por culpa de Marc Giró, la artista se enfrenta a dilemas tan absurdos como reveladores.

Alaska desvela que "solo" ha sido infiel una vez: "Fue para irme con Mario (Vaquerizo)"

Alaska y Mario llevan años dejando que el público se asome a su universo doméstico, ya sea en televisión o en las páginas de las revistas. Por eso no sorprende que la cantante haya convertido el coleccionismo en una forma de vida: en su ático madrileño cabe absolutamente todo. Lo cotidiano, lo raro y lo extraordinario conviven sin jerarquías. Ya nos lo demostraba hace un tiempo en Tesoro o Cachorro.

En su charla con Marc Giró para Cara al Show, el exitoso nuevo espacio de laSexta de los prime time de los martes, esa costumbre de la artista, que ha ido a promocionar su nuevo disco con Fangoria, no pasa desapercibida. "Tu entorno dice que tienes tendencia a acumular cosas, hasta al punto de que está empezando a preocuparse", le suelta el presentador, poniendo sobre la mesa lo que muchos ya sospechaban.

Lejos de incomodarse, Alaska entra al juego -literalmente- cuando Giró le propone una dinámica con tintes casi terapéuticos: "Solo puedes quedarte con uno. Se llama 'Este o este'". Las reglas son simples: dos opciones, una elección.

El primer duelo enfrenta a las patatas fritas con las revistas del corazón. Ganan estas últimas, y con ellas llega una confesión. Giró recuerda una antigua portada: "Dijiste que solo habías sido infiel una vez". "¿Es poco?", se alarma ella. Él replica: "Yo nunca he sido infiel, no sé de qué me estás hablando". Alaska no esquiva el tema y se confiesa al fin: "Fue para irme con Mario (Vaquerizo)". La historia, claro, salió a la luz. "No era una tontería, era una cosa que era un clamor popular. Y yo lo negué", admite.

El juego continúa y se vuelve cada vez más surrealista. Hello Kitty, los labubus y sus versiones disfrazadas quedan fuera sin demasiada resistencia. En cambio, Sara Montiel -a la que define como "diosa, influencia e inspiración"- se impone con autoridad, incluso frente a Ilia Topuria. Pero el tablero cambia por completo cuando aparece Frankenstein: "No puede haber un hombre más guapo en el mundo". Ni siquiera Jacob Elordi interpretando al personaje logra arrebatarle el trono. Aunque, eso sí, si ese Frankenstein con rostro de Elordi la invitara a cenar, aceptaría… siempre con un matiz: Mario mediante.

El momento más revelador llega con una elección inesperada: el doctor Monereo. "Es cirujano plástico y es mi doctor Frankenstein", explica entre risas. Para Alaska, su papel va más allá de lo estético. "Es muy bueno tener un doctor que te diga 'no, no seas loca'", asegura. En un mundo donde casi todo vale, él representa el límite. Y, aun así, cuando toca decidir, ella lo tiene claro: se queda con él... incluso por delante del mismísimo Mario, aunque con un sentido más práctico que sentimental.

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