Respaldó una moción de censura del GIL
La diputada socialista tránsfuga que dejó Ceuta en manos de Jesús Gil: "La llevaron con toda su familia a Eurodisney"
A pesar de que toda la maquinaria del Estado se había puesto en marcha para frenar las aspiraciones de Jesús Gil en Ceuta y Melilla, el populista consiguió ganar las elecciones en ambas ciudades... haciendo trampas, incluso después de pasar por la cárcel.

Jesús Gil amenazó a periodistas, jueces y a todo el que se interponía en su camino. Se había venido arriba tras haber conseguido gobernar en casi toda la Costa del Sol gracias a su populismo y sus negocios turbios. Entre un bañito en el jacuzzi rodeado de modelos en televisión y otro, tenía tiempo para fijar su mirada en Ceuta y Melilla e intentar hacer con ellas lo que "hoy Trump quiere hacer con Gaza", señala Celia Villalobos en este reportaje de Anatomía de...
Pero que alguien como Gil estuviera al frente de estas dos ciudades era considerado peligroso para muchos. Por eso, se puso en marcha la maquinaria del Estado y la Fiscalía Anticorrupción sacó de un cajón una querella que fue el inicio del 'caso camisetas'. Jesús Gil montó en cólera, pero no pudo hacer nada para evitar su paso por la cárcel, aunque solo estuvo allí durante una semana, por aquel entonces.
Pero ni su estancia en prisión ni el gran pacto que alcanzaron PP y PSOE, consiguieron que no gobernara en las ciudades autónomas, en las que pretendía constituir un auténtico "lavadero de dinero", apunta el que fuera periodista de El Mundo José Carlos Villanueva en este programa de laSexta. También ganó las elecciones en La Línea de la Concepción y en San Roque. En Melilla, consiguió gobernar en coalición. En Ceuta, consiguió la mayoría absoluta gracias a una tránsfuga: Susana Bermúdez.
El GIL presentó entonces una moción de censura -con el apoyo de esta diputada socialista- contra el gobierno de Jesús Fortes, del PP, que gobernaba con el respaldo del PSOE.
"Es curioso: a los tránsfugas siempre se les esconde la semana antes de ir a votar. Resulta que a esta señora le hacía mucha ilusión un viaje a Eurodisney, entonces, la llevaron con toda su familia a Eurodisney, pagado por el GIL -el partido de Jesús Gil- y luego, con nocturnidad y alevosía, la Policía local de Marbella en funciones en Ceuta de paisano, la llevó al Parador y la metió blindada en una habitación hasta que al día siguiente la escoltaron para ir a votar al candidato del GIL", explica Villanueva. "Y así se escribe la historia", añade.
Jesús Gil presumía de sus logros en los mítines, asegurando que habían "barrido" en la Línea, en Ceuta y que iban a gobernar en Melilla. Gracias a la diputada tránsfuga, Ceuta estuvo dos años en manos del GIL, lo que tardó en llegar la sentencia del 'caso camisetas'. Después, quedó inhabilitado.
"¿Hubiera funcionado si el PP y el PSOE no se hubieran dado cuenta de que aquello era muy peligroso? En la Historia nunca se sabe lo que podría haber pasado cuando no ha pasado", comenta Celia Villalobos, alcaldesa de Marbella de 1995 al 2000. Villanueva define el GIL como "un partido antisistema" -que era comparado con el de Jean-Marie Le Pen- y destaca que consiguió que "izquierda y derecha" se sentaran a hablar y lo aislaran. "Era un auténtico peligro para el Estado", afirma con convencimiento.
Su empeño por gobernar Ceuta y Melilla fue lo que acabó con la carrera política de Jesús Gil.
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