Acudimos a un simulacro
Un trabajo (de altura) que salva vidas: así son los rescates en acantilados con hasta 40 metros de caída en Narón
Los detalles La labor de los bomberos es vital para que aquellos que sufran una caída o lesión puedan salvarse. Para estar preparados, realizan simulacros con muñecos de 60 kilos y dejan instalados puntos de apoyo.

Resumen IA supervisado
En la costa de Narón, el riesgo de caídas de hasta 40 metros al Atlántico ha llevado a los Bomberos de Narón a intensificar su preparación para rescates en altura. Según Adrián Fraga, jefe de Servicio de SPEIS, las emergencias son cada vez más frecuentes debido a la ruptura de cuerdas de pescadores y resbalones en la roca. En una reciente formación, realizaron un simulacro con un muñeco de 60 kilos y un sistema de tirolinas para mejorar su respuesta en situaciones reales. Antonio Abellón, bombero de Narón, resalta la importancia de los anclajes y la coordinación para prevenir accidentes en un entorno tan impredecible.
* Resumen supervisado por periodistas.
Hasta 40 metros de caída al Atlántico arriesgan quienes se acercan a un peñón en la costa de Narón. Adrián Fraga, jefe de Servicio de SPEIS, señala que hay gente que va "a realizar labores de pesca o senderismo y sufre alguna lesión"
La ruptura de las cuerdas que utilizan los pescadores para escalar o los resbalones en la roca derivan en emergencias que son cada vez más frecuentes y que han motivado a los Bomberos de Narón para prepararse sobre el terreno. "Siempre tienes una viga o algún parámetro en el que te puedas anclar, pero aquí en la zona natural no lo tenemos, por lo que hay que hay que tecnificarse un poquito", subraya Adrián Fraga.
Por ello, en una formación realizan un simulacro de rescate en altura, teniendo muy en cuenta el medio y lo inseguro que puede llegar a ser. Antonio Abellón, bombero de Narón, destaca al respecto que "puede haber un desprendimiento de las piedras al bajar, por lo que hay que tener mucho cuidado".
De esta forma, practican con un muñeco de 60 kilos y un sistema de tirolinas que les permitirá, en una situación de emergencia, sacar de la zona de mayor peligro a la persona que así lo necesite. Trabajan para tener bajo control todo lo que de ellos mismos dependa, porque en un rescate real están a merced de los elementos.
Además, también dejan instalados puntos de apoyo que puedan usar con mayor rapidez y facilidad en futuros rescates. Para Antonio Abellón, "lo más complicado es hacer bien los anclajes". Y la coordinación y la rapidez en estos casos es fundamental. Todo lo que se pueda prevenir ayudará a curar en las condiciones más impredecibles.