Han pasado ya más de dos meses desde que se hizo realidad el deseo de muchos colectivos y asociaciones relacionados con la tenencia de hijos: la igualdad de los permisos de paternidad y maternidad en nuestro país. Después de años de lucha, el Gobierno aprobó mediante un real decreto firmado en 2019 que se aumentara de forma gradual el tiempo que los padres podían estar con sus hijos recién nacidos.

Ese año el permiso de paternidad aumentó de cinco a ocho semanas; en 2020, la baja subió a doce semanas, y desde el 1 de enero de 2021 el permiso se ha establecido en 16 semanas, es decir, el mismo tiempo del que disfrutan actualmente las madres españolas. Las primeras seis semanas de permiso son obligatorias para los dos progenitores, y a partir de ahí madres y padres pueden repartirse hasta que el bebé cumple su primer año de vida, en régimen de jornada completa o parcial.

Los padres del 2021, "afortunados" y "agradecidos"

Entre la caída de la natalidad en los últimos años, demostrada por los datos del INE, y el poco tiempo que ha pasado desde la entrada en vigor de este real decreto, no son muchos los padres que ya están disfrutando de esta ampliación del permiso a 16 semanas.

Uno de ellos es Óscar García, que el pasado 19 de enero dio a luz en Madrid a su primer hijo, Lucas. "Soy uno de los primeros en España, sí. Lo comentaba en el hospital con padres que no habían pillado este permiso por poco", explica Óscar a laSexta.com. "Yo, en cambio, sabía que iba a poder disfrutar de los cuatro meses, porque mi hijo tendría que haber nacido en mayo y ha nacido ahora", comenta. Casualmente, hasta ese mes va a poder extender ahora su baja de paternidad.

"Gracias a que son cuatro meses voy a poder estar más tiempo con mi hijo prematuro, y eso es importante porque está delicado de salud", confiesa. Por eso, se muestra agradecido con el cambio: "Soy un afortunado. Es un mes más que el año pasado y la verdad es que se nota".

La intención de Óscar es disfrutar de los cuatro meses seguidos y niega que esto le haya generado inconvenientes a nivel laboral. "No he tenido ningún problema, todo lo contrario. Trabajo en una empresa mediana y son todos muy comprensivos. Mi jefe me ha apoyado y me ha dicho que me tome el tiempo que necesite", cuenta este padre primerizo.

El tiempo que no esté en la oficina lo va a pasar en el hospital y en casa. "De esta manera podremos repartirnos mejor las tareas con el bebé. Antes de que Lucas naciera ya lo hacíamos todo a medias mi mujer y yo, y ahora va a poder seguir siendo así", asegura Óscar, que celebra que se hayan equiparado los permisos a los de las madres en aras de la igualdad entre hombres y mujeres. "Me parece muy bien. Es necesario para poder disfrutar de mi hijo y porque son muchos cambios, hay que hacer muchos trámites, la casa…"

De las 16 semanas a los dos días de hace solo unos años

Sin embargo, no todos han tenido la suerte de Óscar, porque hasta hace poco tiempo el permiso de paternidad era de solo dos días. "Mi hijo nació un lunes de madrugada, y solo tuve libres el martes y el miércoles. Y da gracias, porque si llega a nacer el fin de semana que libraba no me habrían prorrogado esos días", cuenta a laSexta.com José Claudio Pérez, cuyo hijo Daniel vino al mundo en 1997.

En esos dos días explica que no le dio tiempo a mucho más que llegar a casa del hospital y hacer el papeleo relativo al libro de familia. "A partir de ahí era mi mujer la que se ocupaba prácticamente de todo: la casa, el niño… Y ella además estaba recién parida. Cuando yo libraba o tenía vacaciones nos repartíamos mejor, pero por las circunstancias casi todo lo hacía ella", reconoce José Claudio.

Además, supone que si su permiso hubiera durado lo mismo que el de las mujeres se podrían haber organizado de otra manera. "Por ejemplo, yo me podría haber ocupado más de la casa y mi mujer del niño. Y menos mal que ella en ese momento no trabajaba y pudo quedarse durante más tiempo hasta que el niño fue a la guardería…", afirma José Claudio, que, como otras muchas familias de la época, tuvo que recurrir a los abuelos para que se quedaran de vez en cuando al cuidado del bebé.

"A mi mujer a veces le preguntaban si era madre soltera porque yo no estaba nunca", bromea. Y esta situación también se vio reflejada en el vínculo con su hijo. "Daniel tenía mucho más apego con su madre que conmigo. Alguna vez hasta me puse una peluca o ropa que oliese a ella para ver si así me quería más", comenta José Claudio entre risas.

El vínculo padre-hijo se fortalece gracias a esta medida

A pesar de que la lucha para la aprobación de este real decreto ponía más el foco en la figura femenina (ellas eran las más perjudicadas en el mercado laboral y en el reparto de tareas en el hogar fruto de la maternidad), el cambio también beneficia a los padres. La razón es muy sencilla y ya se ha mencionado: gracias a que ha aumentado este permiso, los padres pueden pasar más tiempo con sus hijos que nunca antes en la historia de nuestro país.

"Los beneficios son para el padre y para el niño, siempre que se gestione bien ese tiempo que comparten entre los dos", reflexiona para laSexta.com María Sánchez, directora de la clínica 'Creciendo Psicólogos'. Aunque reconoce que si el hombre está más tiempo en casa pueden aparecer más problemas a nivel de convivencia y de pareja, los vínculos paterno-filiales salen muy fortalecidos con esta nueva ley, de acuerdo con la psicóloga.

Esto se debe, según ella, a la teoría del vínculo, que explica que los menores que tienen unas figuras de referencia de forma estable y predecible muestran a largo plazo una mejor salud mental. "En este caso, la relación va a ser más estable y el niño va a poder sentir una mayor conexión con su padre, se va a sentir más seguro al estar con él y se van a conocer mejor", indica Sánchez. A todo ello beneficia el nuevo permiso de 16 semanas.