Los expertos advierten
Los peligros de las chanclas de playa como calzado habitual: pueden causar sobrecargas musculares, fascitis plantar y torceduras
Los detalles Los podólogos advierten que no es un calzado para usar todo el día, ni siquiera cuando aprieta el calor. Pueden causar sobrecargas musculares, fascitis plantar y torceduras.

Resumen IA supervisado
Las chanclas de dedo, populares en verano por su comodidad, deberían limitarse a la playa o piscina, advierten los podólogos. Usarlas durante todo el día puede causar problemas como sobrecargas musculares, fascitis plantar y torceduras. Aunque muchos las consideran cómodas y ventiladas, el Colegio de Podólogos gallegos insiste en su uso restringido para evitar dolor en pies y tobillos. Marta García, de podología Maquieira, señala que el material de las chanclas, generalmente plástico, puede provocar rozaduras y hongos. Además, el diseño obliga a los dedos a estar en tensión, dañando la musculatura.
* Resumen supervisado por periodistas.
Hay que tener cuidado con las típicas chanclas de dedo. Seguro que las usan en verano, pero deberían hacerlo solo en la playa o la piscina. Los podólogos advierten que no es un calzado para usar todo el día, ni siquiera cuando aprieta el calor. Pueden causar sobrecargas musculares, fascitis plantar y torceduras.
Las chancas de dedo pueden convertir el placer en dolor. Muchos se pasan casi todo el día con ellas al considerar que son muy cómodas mientras otros las usan a todas horas. Y hay quienes las sacan a pasear por el asfalto. "Con este calor llevo el pie ventilado", cuenta un hombre a laSexta.
Pero el Colegio de Podólogos gallegos advierten: las chanclas de dedo, solo en playa y piscina. Porque si no acabaremos con fascitis plantar, sobrecarga muscular, torceduras y dolor de pies y tobillos.
Marta García, de podología Maquieira, explica que "muchas veces empiezas en septiembre a notar el tipo de zapato". Y aunque muchos tienen la lección aprendida y son conscientes de que se pueden torcer el tobillo, otros desconocen que pueden acabar con rozaduras y hongos.
"Son calzados que normalmente son materiales de plástico. La propia goma puede producir rozaduras y hongos", ha señalado Marta García. Porque la chancla de dedo produce un efecto garra: los dedos van en tensión y dañan la musculatura. Así que, después de la playa y piscina, hay que mandarlas a paseo.