Visiblemente nerviosa, pero esperanzada, Enke desea que hoy por fin termine su peor pesadilla. Lleva ocho meses sin ver a sus pequeños, Kristian y Amantia Toska, y no puede esperar más para poder abrazarles. laSexta la ha acompañado durante toda la mañana, tan solo un día después de que se produjese la la detención del padre de los menores al oeste de Portugal, junto a los dos pequeños que se encuentran en buen estado de salud.

"Estoy muy emocionada", confiesa casi al borde de las lágrimas, reconociendo que ha echado mucho de menos a sus hijos y que está segura de que ellos a ella también. Kristian y Amantia desaparecieron el pasado mes de enero de Alemania junto a su padre, pero su madre no denunció lo ocurrido hasta un tiempo después porque este amenazó con matarlos.

Ahora, a las puertas de la dependencia de la Policía Judicial de Lisboa, ella rememora el infierno que era convivir con su expareja: "Él fue violento en el pasado, cuando vivíamos juntos... En 2013 cogí a mis hijos y fui a una casa de acogida, no podía más con la violencia", explica.

El padre, presunto autor del secuestro, solamente podía verlos dos veces cada dos semanas, y un día, decidió llevárselos. Así lo relata Enke: "Yo estaba en Albania y cuando volví no encontré a mis hijos. Él falsifico mi firma y pudo viajar por los aeropuertos con ellos".

La última vez que tuvo contacto con ellos fue el 18 de diciembre, cuando descubrió que podrían estar en Tenerife. Viajó hasta allí para buscarlos y el padre contactó con ella por teléfono para amenazarla, pese a la insistencia de la madre de que le llevase a los niños de vuelta.

"Me iba a matar a mi, a mi familia y a los niños, así que tuve miedo. Me dije, 'puede matarme a mi pero no a los niños'", cuenta. Ocho meses después solo piensa en reencontrarse con ellos, y aunque tiene algo de miedo por ver cómo reaccionarán, el final feliz está cada vez mas cerca.

El 016 es el teléfono de atención a las víctimas de violencia machista. Está disponible 24 horas al día los 365 días al año. La llamada es gratuita y no deja huella en la factura, aunque hay que eliminarlo de las últimas llamadas.