Arranca en juicio

El lotero de A Coruña acusado por quedarse un boleto premiado con cinco millones se justifica ante el juez en que iba a caducar

El contexto Manuel Reija se enfrenta a un posible delito de estafa, en el peor de los casos, o de apropiación indebida. Sin embargo, él mantiene que "estaba solo" cuando encontró el boleto de La Primitiva premiado en el año 2012.

Manuel Reija asegura que cuando encontró el número ganador, en 2012, "no tenía nadie delante".

Este lunes se ha sentado en el banquillo de los acusados Manuel Reija, el lotero de A Coruña acusado de quedarse con un boleto premiado de La Primitiva con, nada más y nada menos, casi cinco millones de euros. Le ha explicado al juez que se lo encontró en su administración, sin saber de quién era. Dice que lo intentó cobrar para que no caducase y se perdiera el premio. Insiste en que no quería quedarse con él, pero la Fiscalía pide 6 años de prisión para él y otros seis para su hermano, acusado de ayudar en el presunto engaño.

"Entre el grupo de boletos, encuentro este boleto premiado" ha asegurado el lotero. Es más, según ha explicado este lunes en el arranque del juicio, siquiera sabía de dónde salía, pero decidió de manera rápida. O tal y como ha contado: "No sé cuánto tiempo llevaban en la administración". "Yo decidido, que caramba, el boleto va a caducar", ha asegurado, para acto seguido reforzar su idea y su defensa: "Yo lo que no quería es poner en el concepto que ese boleto iba a caducar".

Los hechos que desde este lunes se juzgan en A Coruña sucedieron hace 14 años. Concretamente, el 30 de junio de 2012. Ese día, la Administración de Loterías número 44, situada en un Carrefour, en la coruñesa avenida de Alfonso Molina, recibió el aviso de que se había sellado de manera automática un boleto de La Primitiva ganador, pero también, tres billetes más que, supuestamente, pertenecían al mismo hombre.

También hay que recordar que el portador del boleto premiado, que falleció el 4 de abril de 2014, acudió a comprobar todas sus combinaciones a otro despacho. Fue a la Administración de San Agustín, la que regenta el lotero encausado, el día 2 de julio de 2012 a las 11:25 horas, según consta en el informe policial del caso. Sin embargo, en ningún momento se le dijo que había ganado, que tenía un boleto premiado con 4.722.337,75 euros. Por ello, Manuel Reija se sienta en el banquillo.

"En mi mente solo estaba el dichoso boleto"

"Con lo que me había pasado, mi mente estaba todo el rato con el dichoso boleto". "No tenía ni pajolera idea de qué hacer", ha mantenido Manuel Reija durante su declaración, que ha durado más de una hora. Más de 60 minutos en los que ha negado todo, desde haber robado el boleto de La Primitiva, hasta habérselo ocultado al dueño. Todo lo resuelve con un: "Todo es mentira".

Lo que sí reconoce es que fue "a comentarlo" con su hermano. "Estaba frustrado por no haber tenido a la persona delante para darle la alegría". Así Reija ha mostrado su malestar ante las preguntas de la Fiscalía, sobre si tenía al apostante delante cuando comprobó los boletos o si tenía un plan con su hermano para quedarse con el premio. "Consideré prioritario cuidar mucho el boleto y que no le pasara nada", ha exclamado.

La Fiscalía considera al lotero responsable de un supuesto delito de estafa —o de forma alternativa de apropiación indebida—, por el que pide seis años de prisión, así como otros seis para su hermano, al que en este caso ve implicado en un supuesto delito de blanqueo de capitales o de encubrimiento, con tres años de prisión.

El tribunal deberá decidir si condena al lotero de ese establecimiento, Manuel Reija, por estafar a su cliente y apropiarse del resguardo para luego cobrar el premio. Con él se sienta en el banquillo su hermano Miguel, acusado de ayudarle en el engaño aprovechando su cargo de delegado de Loterías del Estado en A Coruña y las brechas de un sistema que él conocía bien. Se piden hasta seis años de cárcel.

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