Sassy, un pitbull de raza pura, nació con problemas genético que le causaba varias malformaciones. La perra sufre enanismo, ya que su tamaño es una cuarta parte menor que lo normal en su raza.

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Entre sus malformaciones, Sassy tiene sus dos patas delanteras curvadas y las traseras parecen aletas. Su lengua es tan grande que no cabe en su boca, esto le causa problemas de respiración.

A pesar del pronóstico de los veterinarios, sus dueños decidieron adoptarla y salvarla así de ser sacrificada. Actualmente, la perra ya tiene cuatro años y supera cada día las barreras que le presenta su cuerpo.

Aunque sea bastante pequeña es muy sociable y le gusta jugar con otros perros, corre detrás de ellos hasta que se cansa.

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La agradable experiencia ha llevado a los padres de esta perrita a adoptar otros dos animales que se encuentran en la misma situación.

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