España, en llamas
Los expertos alertan de los graves daños colaterales por los incendios: "Hay que tomar medidas urgentes para conservar el suelo"
¿En qué te afecta? Las lluvias otoñales podrían hacer que la ceniza, los nutrientes y las sustancias químicas para apagar los fuegos terminen contaminando incluso el agua que se consume.

Resumen IA supervisado
Extinguir un incendio no es el final del problema, ya que el suelo queda desnudo y vulnerable tras las llamas. Sin vegetación, solo quedan cenizas y sustancias químicas, lo que puede provocar erosión y contaminación de ríos si no se actúa rápidamente. Mario Giménez, de SEO Birdlife, enfatiza la necesidad de tomar medidas urgentes para proteger el suelo y evitar que las cenizas y nutrientes contaminen las masas de agua. Miguel Aguado advierte sobre el "chapapote postincendio", que afecta la biodiversidad y puede contaminar acuíferos y embalses. Los expertos instan a las autoridades a actuar para prevenir daños mayores, dado que cerca de 400.000 hectáreas han sido afectadas. Se están utilizando cortacenizas y paja para filtrar el agua y retener las cenizas.
* Resumen supervisado por periodistas.
Extinguir un incendio no es el final. No es lo último. No es el paso definitivo y concluyente para acabar con el problema. Con el gran problema. Porque una vez se apagan las llamas el suelo queda desnudo. Sin vegetación. Tan solo quedan la ceniza, algunos nutrientes y las sustancias químicas para apagar el fuego. Si no se hace nada, las lluvias otoñales podrían suponer perjuicios importantes e incluso llegar a contaminar el curso de los ríos.
Así pues, hay que actuar. "Hay que tomar medidas urgentes para conservar el suelo. Para evitar que este suelo, con las lluvias, ceniza y nutrientes, acabe en las masas de agua", ha explicado Mario Giménez, responsable de Conservación de Espacios y Especies de SEO Birdlife.
Porque son los efectos colaterales de los incendios. Unos que suponen la erosión del suelo y la contaminación de las aguas por esos residuo que hay que eliminar. De no hacerlo aparece lo que llaman "chapapote postincendio".
"Acaban tapando la primera capa del río y tiene un efecto sobre la biodiversidad. Acaban muriendo flora y fauna", cuenta Miguel Aguado, divulgador ambiental y director de B Leaf.
Es algo que puede contaminar incluso los acuíferos subterráneos y los embalses. Que puede llegar, incluso, al agua que se consume de manera habitual. Por ello, los expertos urgen a las comunidades autónomas y a las confederaciones hidrográficas de los ríos a aplicarse para evitar un mal mayor.
Y el trabajo va a ser intenso, porque han sido cerca de 400.000 las hectáreas que se han quemado. "Para evitar todo esto se están eliminando cenizas que tienen vertiente hacia los ríos. Se usan cortacenizas y grandes cantidades de paja que filtran el agua y retienen las cenizas", cuenta Aguado.