Se hace justicia
"Diez personas vuelven a tener nombre": varias familias recuperan en Paterna los restos de sus familiares fusilados en el franquismo
Los detalles En un acto lleno de emoción y de unión, y tras un proceso que comenzó en 2018 en el que se han exhumado y analizado los cuerpos, muchos pueden pasar ese duelo que sus seres queridos no pudieron.

Resumen IA supervisado
Después de años de lucha, las familias de diez víctimas fusiladas por el franquismo en Paterna han podido recuperar los restos de sus seres queridos, permitiéndoles descansar junto a los suyos. Entre ellos está el abuelo de Neus, afiliado a UGT, fusilado en 1940. Las familias han despejado dudas y han podido iniciar el duelo que sus antepasados no pudieron. José Martí relata cómo su madre y tías visitaban el lugar cada año. Desde 2018, las familias han trabajado en este proceso, y ahora, con emoción y unión, recuperan las historias de sus seres queridos, aunque aún queda camino para dar dignidad a más víctimas.
* Resumen supervisado por periodistas.
Muchos años han pasado. Muchos años desde que comenzaron el proceso. Desde que iniciaron un camino para que sus familiares, para que esas víctimas fusiladas por el franquismo en Paterna, pudieran descansar junto a los suyos. Ahora, tras mucho tiempo de lucha, por sin se hace justicia. Por fin se ha hecho justicia.
Por fin hay familias que han recuperado a sus seres queridos. Es el caso del abuelo de Neus, afiliado a UGT, fusilado por el régimen en 1940. "Sabíamos que estaba aquí en Paterna, pero no sabíamos si era en la 126 o en otra más pequeña", cuenta.
Son muchas dudas las que se han despejado. Muchas que permiten pasar ese duelo que, como dicen, sus familiares no pudieron. Así lo expresa José Martí, quien habla de cómo su tío, por defender el país, fue fusilado.
"Mi madre y mis tías venían todos los años aquí porque sabían dónde estaba, para traerle flores", ha contado sabiendo que, por fin, puede recoger los restos de su familiar.
Acompañados de violines, diez víctimas fusiladas por el franquismo pueden descansar con sus familiares. Pueden hacer tras un proceso largo que comenzó en 2018. "Es la primera vez que van a poder tener en sus brazos a sus abuelos", cuenta María Navarro, representante de las familias de la fosa 26.
Y es que ha sido un acto de emoción. De una emoción inmensa en el que la unión ha sido la gran protagonista. "Por fin hay diez personas que vuelven a tener nombre", cuentan.
Que vuelven a recuperar las historias de todos ellos. Sus historias. Unas que todavía tienen mucho que contar, pues aún queda un largo camino por recorrer para poder dar dignidad a todos aquellos que están enterrados en esas fosas comunes.