Miedo y angustia

Desalojados reubicados, un pueblo fantasma y dudas sobre el fin de "la película de terror" en Grazalema: "Sentimos pánico"

Los detalles Los ciudadanos pasan su segunda noche consecutiva en pabellones con caras de tristeza y desconcierto, quienes han dejado todo atrás: "Al final son nuestras casas y nuestro pueblo, que lo es todo para nosotros".

Grazalema, Cádiz, tras el paso del temporal.
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El municipio gaditano de Grazalema ha sido uno de los más afectados por la borrasca Leonardo, que se ha cebado con Andalucía dejando miles de desalojados, innumerables daños materiales e incluso un muerto. Tras el paso del temporal y entre lágrimas, abrazos y mantas, los 1.500 vecinos de la localidad pasan las horas en polideportivos sin saber si podrán volver a sus casas.

Todos ellos tuvieron que huir casi con lo puesto cuando la tierra empezó a rugir, por lo que Grazalema se ha convertido en un pueblo vacío. Imágenes aéreas muestran a los equipos de emergencia comprobando que no quedan habitantes en las viviendas de un pueblo desalojado por miedo a que las casas no soporten el colapso del acuífero.

De esta manera, los ciudadanos pasan su segunda noche consecutiva en pabellones con caras de tristeza y desconcierto, como la de Raúl, que ha dejado todo atrás: "Al final son nuestras casas y nuestro pueblo que lo es todo para nosotros".

Muchos vecinos tuvieron que salir corriendo cuando los Bomberos hablaron de un posible hundimiento. Pepe, a sus 93 años, que asegura que no ha visto algo igual jamás, sigue asombrado: "He visto frío y mucha agua pero esto no".

Así, los afectados tachan lo ocurrido como "una película de terror" cuyas escenas serán muy difíciles de olvidar. Eso sí, para hacer esta situación más llevadera, los vecinos de Grazalema, que sienten "pánico interno" cuentan con agua, comida, cobijo y solidaridad ya que la mayoría no han necesitado dormir en el polideportivo porque les han buscado hoteles, o casas cedidas gratuitamente.

Desalojados incluso de hoteles

Algunos de los desalojados habían sido reubicados a un hotel cercano que también han tenido que abandonar. Estaban bien atendidos, sin embargo, había que ampliar el perímetro de seguridad por lo que durante la tarde de este viernes evacuaban el lugar.

Así, se han ido marchando en autobuses y muchos mayores, en ambulancias. Es por ello que se preguntan cuánto va a durar esta pesadilla. La suma de los desalojados en Andalucía ha crecido hora tras hora, dejando más de 7.000 en Cádiz, más de 400 en Málaga, más de 1.500 en Córdoba, más de 350 en Granada, más de 600 en Jaén y más de 70 en Sevilla.

Por su parte, el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, no se ha mostrado optimista y no descarta nuevos desalojos. "Hasta que no pase esta lluvia, hasta el miércoles probablemente, y hasta que no se pueda hacer un peritaje, va a ser difícil que vuelvan a sus casas. Podría ampliarse el perímetro", ha explicado este viernes.

Grazalema no es la única localidad que ha sido desalojada ya que Benaoján, Málaga, también ha sido ayudada por Emergencias a llegar a pabellones en Ronda para pasar la noche. La presa que tienen los vecinos más cerca de sus casas comienza a llegar a su límite por lo que ha sido necesario abandonar sus hogares.

Las medidas adoptadas tras el paso del temporal recuerdan a la fatídica DANA que sacudió la Comunidad Valenciana y su nefasta gestión, algo que también han mencionado vecinos andaluces. "Creo que lo que ocurrió con la DANA nos ha salvado la vida a nosotros. Cuánta gente murió allí... Desde arriba nos estarán ayudando", cuenta una afectada.

Casas inseguras

Las casas de Grazalema no son seguras por el momento ya que están levantadas en piedra caliza. Así, el suelo no es capaz de tragar más agua, al contrario e intenta salir por las paredes y suelos de viviendas, lo que ha aumentado el riesgo de derrumbe.

El terreno es de roca caliza muy porosa que desde hace días está funcionando como una enorme esponja por lo que el agua corre por cientos de miles de grietas y poros. Nahúm Méndez, geólogo y divulgador, explica que se puede generar "un pequeño hundimiento", algo que pone en riesgo a las viviendas.

Lo que hizo saltar la alerta en el municipio gaditano fueron unos rugidos, unos ruidos bajo la tierra que provocaron el desalojo masivo e inmediato de todo el pueblo.

Puede tratarse simplemente de aguas superficiales arrastrando rocas que puede provocar incluso temblores cuando el volumen de agua es muy alto y también podrían ser sistemas de conductos subterráneos. A su vez, se habla de hidroseísmos, terremotos de magnitud muy pequeña.

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