Los dos jugadores de fútbol espiaron a la víctima. Querían saber qué tipo de vida llevaba y decidieron contratar a detectives privados que la investigaran. Lo hicieron en 2019. Dos años después de la presunta agresión sexual. Las defensas de los jugadores de fútbol Santi Mina y David Goldar quieren desacreditar el testimonio de la víctima que acusa a Mina de violarla en una caravana en Mojácar, Almería.

Este miércoles, la abogada de Santi Mina preguntó al detective si la joven vestía faldas y ropa ajustada, una cuestión a la que él respondió: "Esa vestimenta era habitual en ella. Solía ir a la playa, al cine, a tomar copas... Tenía un comportamiento espontáneo y normal". Así lo recoge el diario La Voz de Almería.

Según declaró su compañero, otra de las detectives llegó a hablar con la víctima fingiendo que estaba interesada en alquilar una vivienda en su edificio. Esa conversación se incorporó al informe que hicieron. En este sentido, expertas juristas critican esta estrategia de la defensa. Julia Clavero, del Despacho ABA Abogadas, cree incorrecto poner el foco en la víctima en lugar del agresor. "Una víctima que incluso puede sentirse humillada o perseguida", apunta la experta.

Este jueves los psiquiatras contratados por los futbolistas han cuestionado el estrés postraumático que sufre la víctima. Sin embargo, tanto la psicóloga como los forenses que la atendieron coinciden: su relato es el de una mujer violada. Y matizan, en declaraciones recogidas por La Voz de Almería: "Es compatible con tener una vida relativamente normal, puede estar más triste o menos triste, pero eso no implica que no pueda salir a la calle, tener relación con gente. Hay altibajos".

Además, el fiscal cree que su testimonio es contundente. "Ha sido 27 veces examinada por expertos y siempre ha dicho lo mismo", ha señalado él mismo.