Conquista histórica

161 votos a favor y 95 años de historia: el día que las mujeres conquistaron las urnas

Los detalles El 1 de octubre de 1931, las Cortes reconocieron el derecho al voto de las mujeres tras un debate plagado de prejuicios. Clara Campoamor defendió una conquista que hoy parece incuestionable, pero que entonces ni siquiera sus compañeros de partido apoyaban.

Clara Campoamor, abogada y política española

Se cumplen 95 años de una victoria parlamentaria histórica: la aprobación del sufragio femenino en España. Una conquista que hoy parece incuestionable, pero que en 1931 obligó a Clara Campoamor a enfrentarse no solo a buena parte de la Cámara, sino también a sus propios compañeros de partido, que se resistían a reconocer a las mujeres el mismo derecho al voto que a los hombres.

Antes de conseguirlo, Campoamor tuvo que escuchar argumentos que hoy resultan tan ofensivos como reveladores de los prejuicios de la época. Durante aquellos debates parlamentarios, hubo diputados que cuestionaron abiertamente la capacidad de las mujeres para decidir por sí mismas.

"El histerismo no es una enfermedad, es la propia estructura de la mujer", llegó a afirmar el diputado Roberto Novoa Santos en 1931.

La idea de que las mujeres eran demasiado emocionales y carecían de capacidad de reflexión se convirtió en uno de los argumentos contra el sufragio femenino. El propio Novoa Santos sostuvo: "La mujer es toda pasión, toda figura de emoción, es todo sensibilidad; no es, en cambio, reflexión, ni es espíritu crítico, no es ponderación".

Otros diputados temían que las mujeres votaran influidas por sus maridos o por la Iglesia católica y que ese voto favoreciera a las fuerzas conservadoras. "Tememos que el voto de la mujer venga a unirles a los que aquí forman la extrema derecha", advirtió Rafael Guerra del Río en aquel debate.

Y, sin embargo, las mujeres ya podían ser elegidas para ocupar un escaño, aunque todavía no tenían reconocido el derecho a votar en unas elecciones generales. Entre los 470 diputados que componían las Cortes había mujeres como las socialistas Margarita Nelken y Victoria Kent, además de Clara Campoamor, del Partido Republicano Radical.

El 1 de octubre de 1931, Campoamor tomó la palabra para defender el sufragio femenino frente a los escépticos de distintas formaciones políticas, incluidos miembros de su propio partido. Su argumento era tan sencillo como revolucionario: las mujeres debían tener los mismos derechos políticos que los hombres.

María Lara Martínez, profesora titular de Universidad e historiadora especializada en la España contemporánea, destaca el alcance de aquella reivindicación: "Fue pionera en la formulación de la igualdad, en la defensa de que las mujeres, igual que pagan impuestos, también tenían que decidir en las urnas".

Pese a las burlas y a la polémica, incluso en la prensa, por el enfrentamiento entre Clara Campoamor y Victoria Kent, la defensa del sufragio femenino salió adelante. El 1 de octubre de 1931, las Cortes aprobaron el reconocimiento del derecho al voto de las mujeres con 161 votos a favor, 121 en contra y 188 abstenciones.

Una conquista que todavía hoy emociona a quienes vivieron aquel momento. Toti, de 101 años, recuerda la aprobación del sufragio femenino como una auténtica revolución: "Una gran revolución de poder hablar y poder informar al mundo entero que las mujeres tienen cabeza para poder pensar y decir algo importante".

Noventa y cinco años después, aquella lucha vuelve a resonar ante la proximidad del próximo 29 de noviembre. La igualdad de derechos, conquistada tras décadas de reivindicaciones, sigue siendo motivo de debate y movilización.

Yolanda Besteiro, abogada y presidenta de la Federación de Mujeres Progresistas, advierte de lo que está en juego: "Si queremos avanzar en igualdad o, por el contrario, queremos que se paralicen las políticas de igualdad o, lo que es peor, que retrocedan".

Porque detrás de un gesto tan cotidiano como depositar una papeleta en una urna hay una lucha histórica.