Caso Plus Ultra

De poner en duda los silencios de Zapatero al "no soy una madre abadesa": la estrategia del juez Calama para obtener información en el caso Plus Ultra

Los detalles El magistrado de la Audiencia Nacional dedicó la mayor parte de su interrogatorio a descubrir cada detalle de la relación del expresidente con Julio Martínez y su papel en Análisis Relevante.

De poner en duda los silencios de Zapatero al "no soy una madre abadesa": la estrategia del juez Calama para obtener información en el caso Plus Ultra
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El juez Calama es, en paralelo con José Luis Rodríguez Zapatero, el gran protagonista de las últimas semanas. Ha sido el primer magistrado en llamar a declarar a un expresidente del Gobierno en calidad de investigado en la historia de la democracia española, y su estrategia para obtener información a través de los interrogatorios puede ser crucial para dirimir el futuro judicial del que fuera líder del PSOE.

Con su primera pregunta, en el segundo minuto de la declaración de este miércoles, Calama puso el foco en las joyas halladas en el despacho de Zapatero en la calle Ferraz. Joyas valoradas en 1,3 millones de euros y por la cual decidió abrir una pieza separada en la investigación. También acabó el interrogatorio con la cuestión de las joyas y la fecha en la que Zapatero deberá aportar la documentación.

En el resto de la declaración, el juez puso el foco en Plus Ultra y, especialmente, en la relación entre Zapatero y Julio Martínez. El magistrado trató de averiguar desde cuándo se conocen, si han viajado juntos, los posibles negocios que tendrían juntos y la famosa comida de 2021.

Una estrategia que tenía como objetivo examinar el papel de Zapatero en Análisis Relevante, la empresa de Martínez que podría haberse usado para gestionar el cobro de comisiones. Calama afirmó que "si no hubiera estado usted (Zapatero), por lo que veo en los ingresos y en los gastos, habría quebrado". De hecho, ante los "no sé" y las evasivas del expresidente, el juez mostró su enfado de una forma muy expresiva: "Tiene que entender que yo no soy una madre abadesa, sino un juez instructor y tengo que, muchas veces, ser incisivo".

Fue la forma de hacer ver que no daba credibilidad a todo aquello sobre lo que Zapatero decía no acordarse. Además, reprochó al expresidente sus interrupciones y le cortó cuanto él presumió de labores humanitarias y cuando dijo autorizar ese 'veto universal'. Del mismo mofo, Calama fue respetuoso con los silencios del expresidente o, como dijo, con su presunción de inocencia.

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