Plasmado por escrito
La empresa pública que gestionó la compra del 'ático secreto' de Ayuso exigió confidencialidad al vendedor
Los detalles Las informaciones en torno a ese ático prueban la opacidad con la que la Comunidad de Madrid está tratando esta operación, exigiendo a la parte vendedora la más absoluta confidencialidad, incluso antes de que se realizara la visita al piso.

Resumen IA supervisado
La opacidad en la gestión de la compra de un ático por parte de la Comunidad de Madrid ha generado controversia. La empresa responsable de la adquisición firmó un acuerdo de confidencialidad con la vendedora, Astrid Gil-Casares, exigiendo discreción incluso antes de visitar el inmueble. Se especula que el ático servirá como oficina para Ayuso debido a las reformas en la sede de la Comunidad en Sol, de las cuales no hay información pública. Además, surge polémica por un chalet en Rascafría, adquirido por cuatro millones de euros, donde Ayuso habría pasado unas vacaciones, según denuncias de la oposición.
* Resumen supervisado por periodistas.
Este viernes hemos conocido que la empresa que gestionó la compra no parecía querer que se supiera nada. Así lo plasmaron por escrito en un acuerdo que firmaron con el vendedor de la propiedad, Astrid Gil-Casares, según las informaciones de varios medios. En esa transacción, se habría exigido a la parte vendedora la más absoluta confidencialidad, incluso antes de que se realizara la visita al piso.
Por lo que se busca este ático para Ayuso como oficina es por las reformas que se están haciendo en la sede de la Comunidad de Madrid en Sol, de las que tampoco existe información. Es lo que denuncian el resto de partidos. No hay rastro de los trabajos previstos en el Portal de Contratación de la Comunidad de Madrid, que es donde se publicitan este tipo de licitaciones.
No solo hay polémica con este ático, también con un chalet en Rascafría que es propiedad de la Comunidad de Madrid. Se pagaron cuatro millones de euros por esa vivienda de casi 500 metros cuadrados. Y hace justo un año, la oposición exigió visitar la casa después de que El País filtrara que Ayuso había pasado unas vacaciones allí con su familia.