Nunca por sus ideas
Cultura pop-política: cuando las frases y los gestos (y no precisamente las ideas) convierten a los líderes en "estrellas"
Los detalles Dejando a un lado sus logros e ideas políticas, son pocos, y casi por casualidad, los políticos que cruzan la línea de formar parte, por sus frases o meteduras de pata, de la llamada 'cultura popular'.

Las urnas dejan ganadores y perdedores, unos gobernarán y otros se quedarán en la oposición, pero la huella que dejan nuestros políticos va, en ocasiones, mucho más allá de los votos conseguidos. Son sus frases, sus actos o su esencia los que les pueden convertir, digamos, en auténticas estrellas... de la cultura pop o de la pop-política.
Todos los líderes en política ansían conectar con sus ciudadanos, pero son pocos, y casi por casualidad, quienes cruzan la línea de formar parte de la cultura popular. Y no precisamente por sus políticas o ideas, sino más bien por sus frases.
El primero en adentrarse en este mundo, sin saberlo, fue el propio José María Aznar con aquello de "Váyase, señor González". Tres palabras directas a nuestro imaginario, que se colaron hasta en las ficciones más mediáticas de nuestra televisión. ¿O no se acuerdan de eso de: "¡Váyase, señor Cuesta, váyase!", que decía la gran Emma Penella en su papel de Doña Concha?
Pero cultura pop casi institucional fue aquel momento, hiperrecordado por todos, cuando el rey emérito le dijo a Hugo Chávez: "¿Por qué no te callas?". Seamos sinceros, ¿quién no ha hecho suya esa expresión alguna vez? Porque si les parece fuerte lo que se dicen ahora los políticos en el Congreso, allá por el 2004 sonó un sonoro "gilipollas" que José Antonio Labordeta le espetó, ya harto de todo, a otro diputado.
"Los españoles, muy españoles"
Pero si hay una superestrella de la cultura pop-política, ese es sin duda el expresidente Mariano Rajoy, que dejó frases para la posteridad, imposibles de reproducir, como aquello de "es el vecino el que elige al alcalde y es el alcalde el que quiere que sean los vecinos" o su "España es una gran nación y los españoles, muy españoles y mucho españoles".
Podríamos estar así diez minutos, pero las generaciones cambian y abren paso a nuevos iconos como el flamante Gabriel Rufián: "Señor Cascos, de verdad que voy a intentar centrarme. Y se lo prometo, también a su palmera de al lado".
Y otros que, por circunstancias, hicieron menos amargos momentos difíciles: "Disculpen, me he comido una almendra justo antes", decía Fernando Simón en sus largas intervenciones durante la pandemia del COVID-19. Les guste más o menos, comulguen o no con sus ideas, no pueden negar que nos regalan algunos ratitos de felicidad, entre tanto ruido y crispación.
Sigue a laSexta en Google: la actualidad y el mejor contenido aquí.