Una trabajadora sanitaria del estado de Alaska ha sufrido una reacción alérgica a la vacuna contra la COVID-19 desarrollada por la farmacéutica Pfizer y se convierte en la primera reacción de este tipo registrada en Estados Unidos, aunque ya estaba contemplado por los funcionarios del país que se pudiera dar alguna alergia ocasional.

La sanitaria se sintió sofocada en los primeros 10 minutos después de recibir la vacuna, y los síntomas incluyeron dificultad para respirar y frecuencia cardiaca elevada. En la rueda de prensa, el doctor Lindy Jones, que atendió a la mujer afectada, detalló que la paciente comenzó a desarrollar una sarpullido rojo y fue trasladada a la sala de emergencias del hospital regional Bartlett, de la ciudad de June (Alaska), donde la sanitaria había acudido a inmunizarse.

Una vez en urgencias, la mujer presentó dificultades para respirar, el sarpullido se le extendió por el rostro y el torso, y su ritmo cardíaco se aceleró, de manera que los médicos decidieron tratarla con epinefrina y otros medicamentos.

Finalmente, determinaron que se trataba de una reacción anafiláctica y la dejaron ingresada en observación en la unidad de cuidados intensivos, aunque ya está casi recuperada.

"Durante todo ese tiempo, aún estaba entusiasmada por haberse puesto la vacuna y por los beneficios que le daría en el futuro", dijo Jones con una sonrisa durante la rueda de prensa.

En el Reino Unido, los dos sanitarios que sufrieron una reacción adversa a la vacuna tenían un historial de alergias graves; pero, en este caso, la mujer afectada no había sufrido ese tipo de reacciones en el pasado, detalló Jones.

Como consecuencia de lo sucedido en el Reino Unido, la agencia británica que regula los fármacos emitió una advertencia para pedir que no se vacunen aquellas personas que en el pasado hayan experimentado reacciones alérgicas graves a fármacos, algunos alimentos u otra vacuna.

Sin embargo, en EEUU, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, en inglés) sí permiten que se vacunen las personas con alergias serias, pero les piden que se queden bajo supervisión médica 30 minutos después de recibir la inyección para poder reaccionar ante cualquier efecto adverso.

Por esto, "todos los sitios que están aprobados para proporcionar vacunas en Alaska deben tener medicamentos a mano para hacer frente a una reacción alérgica y ese fue el caso en Juneau", la capital del estado de Alaska, según ha señalado Anne Zink, directora médica de la región.

La Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) está trabajando junto con Pfizer y los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) para comprender lo sucedido, ya que la sanitaria no presentaba alergia a otro tipo de vacunas, como sí sucedió en los dos casos que se han dado hasta el momento en Reino Unido.

La primera fase de la vacunación en Estados Unidos comenzó este lunes, centrada en los trabajadores de la salud.