Con base en Johannesburgo, Mabizela es directora ejecutiva de la organización internacional e interconfesional Inerela+, una red integrada por líderes religiosos de todo tipo que viven o se han visto personalmente afectados por el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) y el sida.

"Usamos nuestras propias historias para llevar la transformación a nuestras iglesias y dar esperanza a la gente que vive con VIH de modo que, cuando ven a alguien como yo, se den cuenta de que pueden, de verdad, vivir una vida plena", explica en una entrevista.

Cuando fue diagnosticada con el virus, en 1999, Mabizela llevaba ya más de una década ordenada y dedicada a la teología cristiana. Aunque la noticia la dejó "devastada" inicialmente, tardó poco en decidir que iba a transformar ese golpe en una herramienta positiva, no solo para mejorar la calidad de vida de otros afectados y la prevención, sino también para cambiar el prisma con el que las iglesias miran este problema.

"Creo que, cuando empezamos a ser conscientes del VIH, este era retratado como un tema moral y también como algo que llevaba indudablemente a la muerte", señala. "No es verdad que toda la gente que vivimos con VIH lo hagamos porque somos promiscuos o porque tuvimos muchas parejas...No es verdad", recalca la reverenda, nacida en un gueto de la provincia de KwaZulu-Natal durante el régimen segregacionista del "apartheid".

Ahora, como directora de Inerela+ y con programas en una veintena de países de África y Latinoamérica, canaliza la capacidad de influencia de los líderes religiosos hacia la ruptura de esos estigmas y para mostrar que el VIH es una "condición manejable".

"Hay temas que hacen más vulnerable a la gente, como la pobreza. Tenemos que estudiar e identificar los factores que hacen a la población más susceptible de contraer VIH y sida y creo que eso haría a las iglesias entender que culpar a la gente no ayuda, sino que es importante que aprendan a amar a la gente que vive con VIH, que la acoja y la apoye de la manera que puedan", agrega.

Pero este no es el único frente de lucha de esta reverenda, convertida en Sudáfrica en todo un referente de las corrientes que cuestionan el discurso eclesiástico que pone a las mujeres en una posición de inferioridad respecto al hombre.

Para empezar, Mabizela coincide con las teorías que definen a Jesucristo como un "feminista" oscurecido por siglos de lectura patriarcal de la Biblia. "Es un desafío. Cuando levantamos la voz sobre quiénes somos a los ojos de Dios, tendemos a ser empujadas hacia la periferia o la iglesia te rechaza porque hablas demasiado. Pero hemos aprendido que algunas de nosotras estamos llamadas a hacer esto, a perturbar la narrativa que dice que los hombres son superiores y más parecidos a Dios", razona.