tragedia en Venezuela

Venezuela mantiene la esperanza de encontrar vida pese a los más de 1.700 muertos, los 5.034 heridos y las nuevas réplicas

Los detalles Belkys Barreto, de 60 años, ha estado casi cien horas enterrada bajo los escombros del doble sismo. Ella es ahora la imagen de la esperanza, aunque encontrar supervivientes es cada vez más complicado.

Rescatistas buscan a supervivientes tras los terremotos en La Guaira, Venezuela.
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Pasadas las cien horas desde los potentes terremotos que el pasado miércoles sacudieron Venezuela dejando más de 1.700 fallecidos y más de 5.000 heridos, las posibilidades de seguir encontrando supervivientes se reducen de forma crítica al tiempo que la zona sigue experimentando réplicas, como el sismo de 4,6 con el que este lunes han amanecido los venezolanos y venezolanas.

Pero entre los escombros sigue habiendo hueco para la esperanza. Belkys Barreto, de 60 años, ha estado casi cien horas enterrada bajo los cascotes del doble sismo que ha destruido Venezuela. Ella es ahora la imagen de la esperanza. Muy cerca han logrado también sacar vivos a un padre y a su hijo. Sin embargo, encontrar supervivientes es cada vez más complicado.

Aaron Levi, de 21 años, ha permanecido 106 horas atrapado. Durante 43 largas horas, rescatistas procedentes de El Salvador han trabajado sin descanso hasta sacarlo con vida. Y, con él, a otra pequeña. Son dos de los milagros que, tras más de cien horas desde la tragedia, mantiene viva la esperanza. Y no son los únicos.

En estado de shock han rescatado también a un niño de tan solo 11 años. Ahora el oído es el sentido más importante para detectar nuevos milagros que, a veces, se dan. Los más sepultados sobreviven gracias a cámaras de aire con huecos formados fortuitamente por muebles o estructuras que protegen a las personas hasta dar con ellas. En uno de ellos tuvo la suerte de acabar una mujer con su bebé de tan solo 18 días. Ambos fueron rescatados ante los ojos de familiares que no podían esperar para abrazarlos.

Mientras, la imagen de La Guaira es la de la destrucción. Lo poco que queda intacto es esta zona turística del norte de Venezuela son los yates y las embarcaciones de lujo atracadas en el puerto deportivo. La mayoría de hoteles y edificios de apartamentos han quedado reducidos a escombros, y los que siguen en pie están inhabitables, sin paredes, agrietados.

Según una primera evaluación experimental rápida realizada por la NASA gracias a imágenes satelitales, el doble terremoto podría haber dejado unos 58.870 edificios dañados o destruidos en toda la región afectada. Las imágenes se han creado usando datos del radar del satélite Sentinel-1, que forma parte del programa europeo de observación de la Tierra Copernicus, y la NASA destaca que se trata de un "producto preliminar elaborado a los pocos días del suceso y aún no ha sido validado".

Los datos "estiman que aproximadamente 58.870 edificios probablemente resultaron dañados o destruidos en toda la región afectada, según el último paso del satélite el 25 de junio de 2026 (10:16 horas GMT)". El Sistema de Coordinación de Respuesta ante Desastres de la NASA se ha activado para prestar apoyo y está publicando mapas y productos de datos adicionales a medida que están disponibles, ha señalado la agencia espacial estadounidense en sus redes sociales.

Un sismo de 4,6 sacude de nuevo la zona devastada

A esta hora, las cifras oficiales son de 1.719 las víctimas mortales y casi 47.000 desaparecidos, aunque todo el mundo es consciente de que serán muchos más. Este lunes, además, se ha sentido la mayor réplica de los últimos días.

Un sismo de magnitud 4,6 ha sacudido este lunes de nuevo el norte de Venezuela, la misma zona devastada por el doble terremoto del pasado miércoles, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). El temblor, que obligó a numerosas personas a salir nuevamente de sus viviendas, tuvo una profundidad de 10 kilómetros y su epicentro está localizado a 27 kilómetros al norte de la localidad de Caraballeda, en La Guaira, una de las ciudades más afectadas por los dos terremotos del 24 de junio.

El quinto día después del doble terremoto, un nuevo movimiento sobresaltó a la población, que ha venido reportando en las últimas horas más de 400 réplicas por las que se mantienen en vigor medidas de prevención, como el no uso de ascensores o el corte del servicio de gas natural en algunas zonas, en particular Caracas, la capital del país.

A la devastación de los terremotos hay que sumarle un elemento que lo complica todo: el calor. Temperaturas de 30 grados que, sumadas a la alta humedad, hace que el olor sea irrespirable porque hay muchísimos cadáveres en las calles.

En Corales, Javier Erken, parte del grupo de 40 bomberos peruanos que llegó el pasado viernes a Venezuela, dijo a EFE que en las últimas horas rescataron a una mujer de 60 años que había quedado atrapada en un edificio de seis pisos. Sin embargo, subrayó que la temperatura incomoda las labores de búsqueda de supervivientes y recuperación de cuerpos.

"Lo que está diferenciando acá (en La Guaira), y nos está pegando muchísimo, es la temperatura. La temperatura complica las operaciones: primero por la deshidratación del personal; lo segundo es la descomposición rápida de los cadáveres", subrayó Erken. El olor a muerte es tan intenso en algunas partes que incluso se percibe con mascarillas, en un contexto de edificios colapsados, quemados, inhabitables y desalojados por la destrucción.

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