La muerte de Isabel II ha reunido a la familia real británica. Sus cuatro hijos, ocho nietos y doce bisnietos se han reencontrado para despedir a la soberana. Todos, aparentemente, igual de conmocionados por la pérdida. Sin embargo, la realidad es que la difunta siempre ha tenido cierta preferencia por algunos miembros de la familia real. Neutral en el deber pero no en lo personal, para ella sí que había un hijo y nieto favorito.

Claro que estos favoritismos nada tienen que ver con la línea de sucesión al trono, marcada por la legislación británica. Así, las instrucciones son claras: desde 2015 tiene preferencia el hijo o hija nacido en primer lugar, da igual el sexo del que sea. Ahí entra en juego el primer hijo de Isabel II, Carlos Felipe Arturo Jorge.

Carlos III, el mayor de cuatro hermanos

Como recién proclamado rey de Inglaterra - a sus casi 74 años - su nombre ha cambiado a Carlos III. Sin embargo, algunos medios británicos filtraron que al nuevo soberano se le pasó por la cabeza evitar ser llamado Charles (Carlos) y optar por Jorge VII en honor a su abuelo -el padre de Isabel II-, alguien muy querido para él y un monarca muy apreciado por los ciudadanos.

El motivo sería alejar connotaciones dudosas inherentes a ese nombre a lo largo de los siglos en el árbol genealógico de la realeza. De hecho, en los círculos monárquicos más de uno opina que el nombre de Carlos está "gafado", según reveló "The Times". Y no es para menos: Carlos I ha pasado a la posteridad como el único monarca inglés que fue ejecutado, en 1649, tras haber abocado al país a una guerra civil. Pero eso no es todo, pues terminó siendo juzgado por traición y ejecutado, un episodio tras el que se implantó la única república que ha habido en este país.

El siguiente Carlos fue su hijo, Carlos II, conocido como el "alegre monarca". Y no precisamente por lo bien que fue su reinado. Éste pasó casi 20 años exiliado tras la dilapidación de su progenitor y su posterior etapa como rey tampoco es motivo de orgullo para los británicos. Su reinado quedó marcado asimismo por la gran peste de Londres -última epidemia bubónica en Inglaterra, entre 1665 y 1666- y el gran incendio de Londres en 1666. Lejos de sus logros en política - pues los hubo ya que upo gestionar con inteligencia las relaciones entre Corona y Parlamento y favoreció la cultura y la ciencia -nunca se ganó el favor de la plebe, a quien le horrorizada su estilo de vida libertino o el hecho de que procreara incontables hijos ilegítimos con una colección de amantes pero, irónicamente, ninguno con su esposa, Catalina de Braganza. De ahí su apodo: el alegre monarca.

De aquel monarca supuestamente alegre al actual, uno que se enfada a la mínima. Los primeros seis días de reinado ya le han pasado factura a Carlos III. Prueba de ello son los vídeos que recorren las redes sociales. En uno de ellos, el monarca pierde la paciencia cuando está firmando el libro de visitas del castillo de Hillsborough, sede oficial del Gobierno de Irlanda del Norte. "Por Dios, odio esta pluma", espeta tras mancharse la mano de tinta. El enfado de Carlos III había empezado unos segundos antes, cuando se da cuenta de que ha firmado con una fecha equivocada. Exasperado, el monarca abandona la sala sin esperar a Camila, reina consorte, que todavía debe estampar su rúbrica en el documento.

El hijo preferido de Isabel II: el príncipe Andrés

Este mismo carácter podría haberlo en varias ocasiones con su hermano, el príncipe Andrés. Él sí que era el hijo favorito de la reina Isabel II, a pesar de haber sido acusado de abuso sexual y relacionado con Jeffrey Epstein. De hecho, uno de los momentos más complicados en la vida de la soberana habría sido tomar la decisión de retirarle sus títulos militares y apartarle de las responsabilidades de la Casa Real, según asegura la periodista Silvia Taulés. Al mismo tiempo, la devoción por su hijo le llevó a enfrentarse con Carlos y Guillermo, pues no querían que acudiese al funeral de su padre, el Duque de Edimburgo.

A pesar de ello, Isabel II salió de la iglesia ese día cogida del brazo de Andrés. De hecho, es él y su exmujer Sarah Ferguson quienes se queda con los perros corgis -de nombres Muick y Sandy- que dejó la reina a su muerte y que son en una de sus señas de identidad. De hecho, las hijas de los duques de York, Beatriz y Eugenia, le regalaron a su abuela a Sandy, por su 95 cumpleaños.

Los desencuentros entre Carlos y Andrés han pasado a un segundo plano por la muerte de Isabel II. El pasado lunes los cuatro hijos de Isabel II guardaron una vigila junto al féretro de su madre. Allí acudieron también la única hija de la reina, la princesa Ana, y el conde de Wessex Eduardo. Ana fue la primera en contraer matrimonio de sus hermanos. Lo hizo en 1973 con el jinete Mark Phillips, con quien compartía la afición a la hípica y ganaría una medalla olímpica. La pareja tuvo dos hijos - Zara y Peter Phillips- y se separó en 1992. El matrimonio se rompió cuatro años antes: en 1989 se hicieron públicas unas cartas en las que un capitán de la marina declaraba su amor a la princesa con una clara intención de casarse con ella, según recoge RTVE. Su autor era Timothy Laurence, actual marido de la princesa Ana desde hace 30 años, a pesar de que, en un principio, no fue bien recibido en la familia real británica.

Como tampoco lo fue Sophie Helen Rhys-Jones, mujer del Príncipe Eduardo y madre de dos de los nietos de la reina: Luisa y Jacobo. Antes de convertirse en Sofía de Wessex, tenía una empresa de comunicación, algo por lo que fue criticada por aprovechar su nueva situación para impulsar su negocio, según recoge la citada fuente. A día de hoy, se dedica plenamente a sus labores para la corona.

El príncipe Guillermo, primero en la línea sucesoria

Lo mismo hace y ha hecho siempre: el príncipe Guillermo, el hijo mayor del rey Carlos III y la difunta Diana de Gales Es el primero en la línea sucesoria, seguido de su hijo, el príncipe Jorge, de 9 años. A él le siguen sus dos hermanos: la princesa Carlota, de 7, y el príncipe Luis, de 4.

A diferencia de su padre, Guillermo goza de popularidad, especialmente después de su matrimonio con Kate Middleton, sin ascendencia real o aristocrática, el 29 de abril de 2011. Se conocieron en 2001 cuando estudiaban en Saint Andrews y, tras mantener un romance alejados de los diarios gracias al "pacto de caballeros" entre la familia real y la prensa -a fin de ayudar al futuro rey a concentrarse en sus estudios-, la pareja pronto fue tomando protagonismo en los tabloides británicos.

Guillermo empezó su carrera militar en 2005 y, tras graduarse el año siguiente en la prestigiosa escuela militar de Sandhurst, a las afueras de Londres, ocupó puestos en la caballería y como piloto de helicópteros de rescate de la Real Fuerza Aérea británica (RAF). En septiembre de 2013, dejó sus actividades en las Fuerzas Armadas del Reino Unido para dedicarse de pleno a los compromisos oficiales, de cara a prepararse para su futuro papel como jefe del Estado. A quien se le está preparando a día de hoy para este papel es al príncipe Jorge. Eso sí, alejado de la atención excesiva de los medios, a petición de sus padres.

El príncipe Enrique, el nieto favorito de Isabel II

Desde la llegada de Jorge, el príncipe Enrique, hermano menor de Guillermo, ha quedado desbancado de la línea sucesoria, y se sitúa aún más abajo, detrás de los tres hijos de Guillermo. Tanto él como su mujer, Meghan, abandonaron sus obligaciones como miembros de la familia real británica en 2020 y se mudaron a Estados Unidos. A pesar de ello, no han dejado de hacerle alguna visita a la reina.

De hecho, el príncipe Enrique había sido siempre el nieto preferido de la soberana, según explicó a laSexta Taulés. En una reciente entrevista dijo que la reina Isabel "solo hablaba con él de algunas cosas que no podía hablar con nadie más", señaló la experta. Y así lo confirma el tributo del duque de Sussex a Isabel II. "Abuela, aunque esta despedida final nos llena de una gran tristeza, estoy agradecido para siempre por nuestros primeros encuentros, desde mis más tempranos recuerdos de mi infancia contigo, hasta habernos visto por primera vez como mi comandante en jefe, hasta el primer momento en que conociste a mi querida esposa y abrazaste a tus amados bisnietos (Archie y Lilibet)".