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Ataque masivo de EEUU e Israel contra Irán

Riesgo de escasez global

La guerra contra Irán pone en peligro el paso de petróleo por el estrecho de Ormuz, punto estratégico mundial

¿Por qué es importante? El cierre podría tener graves repercusiones en la economía mundial, con China como uno de los países más afectados, ya que es el principal comprador del crudo iraní.

Imagen de un mapa con el Estrecho de Ormuz marcadoImagen de un mapa con el Estrecho de Ormuz marcadoEuropa Press
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Irán ha decidido cerrar el estrecho de Ormuz tras el ataque masivo de Estados Unidos e Israel, lo que puede impactar enormemente en el mercado petrolero, ya que por allí pasa el 20% del crudo que consume el mundo.

El país, uno de los miembros fundadores de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en 1960, bombeó en enero pasado, según fuentes independientes, unos 3,1 millones de barriles por día (mbd), poco más del 11% del total de los 12 miembros del grupo.

En el conjunto de la alianza OPEP+, que incluye además a otros 10 países petroleros, Irán venía siendo hasta 2025 el cuarto productor, solo por detrás de Rusia, Arabia Saudí e Irak. Sin embargo, en los últimos meses ha sido superado por los Emiratos Árabes Unidos (EAU).

En las décadas anteriores, la producción había sufrido altibajos, a medida que se intensificaban o se aliviaban diferentes sanciones internacionales, en particular estadounidenses, contra el régimen de los ayatolás.

Con la firma en 2015 del gran acuerdo nuclear con EEUU y otras potencias mundiales, que preveía importantes alivios comerciales para Irán a cambio de limitar sus capacidades nucleares, el sector petrolero vivió un fuerte impulso. Hasta 2018, cuando el presidente de EE UU, Donald Trump, entonces en su primer mandato, decidió abandonar el acuerdo e imponer nuevamente sanciones, la producción petrolera iraní subió hasta unos 3,8 mbd. A partir de ahí, volvió a bajar, alcanzando en 2023 los 2,88 mbd, aunque en 2024 se recuperó hasta 3,2 mbd, un nivel que mantuvo a lo largo del año pasado.

Sus reservas de Irán, las terceras más importantes

Aun así, la producción petrolera de Irán, si bien considerable, apenas representa un 3% de la demanda mundial. Con unos estimados 208.000 millones de barriles de crudo, según datos de la OPEP, las reservas de Irán son las terceras más importantes del mundo, solo por detrás de Venezuela y Arabia Saudí.

Sin embargo, los ataques iniciados este sábado podrían provocar que Irán trate de atacar en represalia yacimientos petrolíferos en países aliados de EEUU en el Golfo Pérsico o bloquear, como ya ha anunciado, el tráfico marítimo petrolero por el estrecho de Ormuz.

Además de sus propias exportaciones (unos 1,4 mbd), por este angosto paso entre el golfo Pérsico y el mar Arábigo, salen también las de Arabia Saudí, principal productor de la OPEP y actualmente segundo mayor productor mundial, detrás de Estados Unidos. También es la vía de exportación del crudo de otros tres socios de la OPEP: Irak, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait.

En total, esos cinco países bombearon en enero unos 23 mbd, el 22% del petróleo que, según los últimos cálculos de la propia OPEP, el mundo requiere cada día, y todo ello sin contar las exportaciones de gas, principalmente de Qatar.

Posibles graves consecuencias

El año pasado, tras los primeros ataques de Israel y Estados Unidos, el Parlamento iraní ya pidió el cierre del estrecho, un cierre que podría tener graves repercusiones en la economía mundial, con China como uno de los países más afectados, ya que es el principal comprador del crudo iraní.

En este sentido, algunos analistas estiman que China compra casi el 90% de las exportaciones de crudo iraní, con lo que Pekín satisface hasta el 10% de su demanda.

La importancia del estrecho de Ormuz

El estrecho de Ormuz, punto de importancia estratégica mundial que separa las costas de Irán y Omán, se encuentra entre el Golfo Pérsico y el Golfo de Omán y por sus aguas se transporta alrededor del 20% de la producción mundial de crudo y de gas.

Por este estrecho, que en su punto más angosto mide 54 kilómetros, transitan cada día un promedio de 144 buques, de los que un 37% son petroleros; un 17% buques portacontenedores y un 13% graneleros, según datos del informe Revisión del Transporte Marítimo 2025, de ONU Comercio y Desarrollo (UNCTAD).

La Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) apunta a que en 2024 y el primer trimestre de 2025, esta vía canalizó una parte significativa del comercio marítimo total de petróleo.

Además, la EIA también indica que alrededor de un 20% del comercio mundial de gas natural licuado fluye por allí, principalmente desde Qatar y Emiratos Árabes Unidos hacia mercados de Asia.

Durante años, las autoridades persas ha amenazado en varias ocasiones, tanto a Israel como a Estados Unidos, con bloquear el tránsito marítimo, sobre todo a este último, en respuesta a las sanciones impuestas por Washington por su programa nuclear.

En el escenario de crisis prebélica con Estados Unidos, en febrero de 2026 Irán informó del cierre puntual de ciertas áreas de la zona por la celebración de las maniobras navales Control Inteligente del estrecho de Ormuz. Con anterioridad, el 21 de junio de 2025 el Parlamento iraní aprobó su cierre después de que la nueva administración estadounidense de Donald Trump ordenara el bombardeó de Irán en el marco del conflicto entre Israel y el país persa.

Por su enclave geográfico, el Golfo Pérsico ha sido escenario de numerosos incidentes en los últimos años, incluidos ataques y confiscaciones de petroleros y cargueros, en medio las tensiones entre Irán y Estados Unidos por las sanciones impuestas por este último a la venta de petróleo iraní.

Un ejemplo fue cuando, en 2018, EEUU decidió retirarse del acuerdo nuclear firmado entre Irán y las potencias en 2015 al considerar que Teherán mintió sobre su programa atómico al seguir enriqueciendo uranio por encima de los límites permitidos.

En abril de 2019, la situación se agravó después de que EEUU endureciera las sanciones a la exportación de petróleo por parte de Irán y, como consecuencia, las autoridades iraníes amenazaron con bloquear el estrecho.

En 2021, y debido a que en los últimos años la zona fue escenario de ataques a petroleros, Irán inauguró una estratégica terminal de exportación de petróleo en el mar de Omán, lo que evitó, por primera vez a los cargueros tener que cruzar el estrecho de Ormuz. El crudo llegaría a la instalación, situada en la ciudad costera de Jask, en la provincia sureña de Hormozgan, a través de un oleoducto que tiene su origen en el campo petrolífero de Goreh, en la región de Bushehr.

Este megaproyecto contó con una tubería que se extiende por 1.000 kilómetros y tiene una capacidad de transferencia de 300.000 barriles de petróleo por día de Goreh a Jask en esta primera fase y, en el futuro, podría alcanzar el millón.

A lo largo de los años, continuaron las tensiones como en abril de 2024, tras el ataque contra el consulado iraní en Damasco en el que murieron siete guardias revolucionarios, y del que Teherán acusó a Tel Aviv y que estuvo a punto de provocar el cierre de este estrecho.

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