Cada vez más difícil
La importancia de los verificadores de información, el rol clave para saber qué es bulo y qué es verdad
Los detalles Son periodistas que se encargar de rastrear los contenidos virales de internet para discernir si son verdaderos y rastrear su origen y el motivo por el que se difundieron.

Resumen IA supervisado
En la era digital, los bulos y la desinformación se propagan a una velocidad sin precedentes a través de redes sociales mediante mensajes virales, vídeos manipulados e imágenes fuera de contexto. Ante este desafío, periodistas especializados, conocidos como verificadores de información, se dedican a comprobar la veracidad de estos contenidos. Utilizan herramientas digitales, búsquedas inversas de imágenes y técnicas de geolocalización para analizar y rastrear el origen de publicaciones virales. Su objetivo es demostrar, con pruebas, si una información es falsa, engañosa o verdadera. La tarea se complica con la inteligencia artificial, que crea contenidos difíciles de distinguir de los reales, convirtiendo la verificación en una carrera contra el tiempo.
* Resumen supervisado por periodistas.
Los bulos y la desinformación circulan hoy a una velocidad nunca vista. Mensajes virales, vídeos manipulados o imágenes sacadas de contexto llegan cada día a millones de personas a través de las redes sociales. Frente a ellos, hay periodistas cuya misión es comprobar qué es verdad y qué no.
Un mensaje en una red social que miles de personas comparten en cuestión de minutos. Un vídeo viral. Una fotografía impactante. En una época en la que cualquiera puede publicar contenido en internet, hay periodistas que dedican su jornada a comprobar qué es cierto y qué no, Son los llamados verificadores de información.
"Se trata de verificar, de comprobar si eso que se está difundiendo con tanto impacto tiene una base real o no", afirma Guillermo Infantes, periodista verificador de 'Newtral'.
Analizan imágenes, rastrean vídeos, buscan el origen de publicaciones virales y contrastan datos con fuentes oficiales y expertos. Para hacerlo utilizan herramientas digitales, búsquedas inversas de imágenes, técnicas de geolocalización o bases de datos especializadas.
El objetivo: encontrar pruebas y explicar, paso a paso, por qué una información es falsa, engañosa o verdadera. "También hay un trabajo que hacemos cuando hay un alto impacto que es la atribución, tratar de ver no solo qué se difunde, sino también cómo se difunde, quién lo está difundiendo y con qué intención", añade Infantes.
Pero en los últimos años la tarea se ha complicado. La inteligencia artificial permite crear imágenes, vídeos y audios cada vez más difíciles de distinguir de los reales. Por eso, verificar se ha convertido en una carrera contra el tiempo. Porque cuanto más se comparte un bulo, más difícil es frenar su impacto.