Una seguridad en entredicho
Un control de metales solo para el salón e identificaciones laxas: los fallos de seguridad que la Casa Blanca obvia
¿Por qué es importante? El intento de magnicidio contra Trump ha puesto en duda la eficacia del servicio secreto, ya que la Casa Blanca no activó el máximo nivel de seguridad pese a la presencia de Trump y de casi todo su gabinete.

Resumen IA supervisado
El intento de magnicidio contra el presidente Donald Trump ha generado dudas sobre la eficacia de los sistemas de seguridad de Estados Unidos. Mike Johnson, presidente de la Cámara de Representantes, ha solicitado una revisión exhaustiva de los dispositivos de seguridad, calificándolos de laxos. Durante la cena de corresponsales, donde se encontraban Trump y su gabinete, no se activó el máximo nivel de seguridad, lo que permitió al atacante ingresar con armas sin ser detectado. Aunque Trump ha defendido a su equipo de seguridad, se han señalado fallos en los controles de identificación y el perímetro de seguridad, lo que dejó expuestos a los altos cargos presentes.
* Resumen supervisado por periodistas.
Tras el intento de magnicidio, muchos se preguntan si funcionan de forma adecuada los sistemas de seguridad para proteger al presidente de Estados Unidos (EEUU), Donald Trump. Este lunes el presidente de la Cámara de Representantes de EEUU, Mike Johnson, ha pedido reforzarlos al tildar de laxos los dispositivos y ha afirmado que harán una revisión completa de todos ellos. Mientras, siguen las dudas sobre la seguridad del presidente estadounidense a raíz de lo ocurrido.
El intento de magnicidio contra Trump ha puesto en duda la eficacia del servicio secreto. Un auténtico fiasco, dicen los medios estadounidenses, que empezó mal desde su organización. La Casa Blanca no activó el máximo nivel de seguridad en la cena de corresponsales pese a la presencia de Trump y de casi todo su gabinete.
"Casi todo el gabinete presidencial estaba presente, incluyendo al propio presidente y al vicepresidente, además de 2.000 miembros de la prensa! ¡Esto es algo que ni siquiera muestran las películas!", ha dicho el director del FBI, Kash Patel.
El presidente de EEUU no se ha cansado desde el intento de atentado de defender a su equipo de seguridad. "Fueron tan profesionales. Apuntaron y lo abatieron de inmediato. Realmente creo que hicieron un buen trabajo", ha afirmado Trump.
A pesar de esto, muchos apuntan a fallos en el perímetro de seguridad. El área de control de metales solo protegía el salón de baile, los invitados entraban a pie y se mezclaban dentro con los huéspedes del hotel, dejando prácticamente al descubierto la alfombra roja, donde desfilaron la mayor parte de los altos cargos de la Administración Trump.
Los asistentes tampoco se explican por qué no se realizaron controles de identificación más allá de mostrar la invitación a la gala. "Había muchas personas en ese hotel, las cuales no tuvieron que pasar por los detectores de metales por los que tuvimos que pasar nosotros al entrar, si se estaban hospedando en ese hotel", ha explicado José Díaz-Balart, presentador de 'NBC' y 'Telemundo', este lunes en Más Vale Tarde.
El tirador sorprendió a todos. En las cámaras de seguridad se ve cómo el atacante entra corriendo y deja fuera de juego a los agentes. Hasta él confiesa en el manifiesto la ausencia de seguridad: "Entro con varias armas y ni una sola persona considera la posibilidad de que pueda ser una amenaza". Y cuando empiezan los disparos, resulta difícil explicar por qué los guardias de Trump tardan más de 15 segundos en sacar al presidente de una sala donde él es la diana visible
Una cena que mucho tardarán en olvidar
Era tal el despliegue de grandes nombres de la Administración Trump en la cena de corresponsales, que había que tener muchos ojos puestos en dónde estaba cada uno. Al primero que sacaron de escena fue al vicepresidente JD Vance, incluso antes de se llevaran al propio Trump los agentes lo arrastraron para ponerlo a salvo.
No se sabía nada sobre la motivación de este tiroteo, pero era fundamental desalojar también rápidamente al secretario de Defensa, Pete Hegseth. Y claro, rodeados de prensa, nada más abandonar el salón, lluvia de preguntas que un Hegseth visiblemente desnortado no respondía pasando de largo.
Pero no era el único cuya cara parecía no asumir lo que estaba ocurriendo. A Robert F. Kennedy Junior, secretario de Salud, lo escoltaron desde su mesa y se lo llevaron por el escenario, arrasando con cualquier elemento que encontraban a su paso.
Más tardaron en ir a por otro de los hombres clave de la Casa Blanca. Agazapado bajo la mesa encontraron a Marco Rubio, todo un secretario de Estado de EEUU protegido por apenas un mantel. A tiroteo pasado, Rubio ha contado todo lo que le vino en ese momento a la cabeza: "Lo primero que uno se pregunta, sabiendo lo que está sucediendo, es: ¿hay una amenaza interna? ¿Hay una amenaza dentro del propio salón de baile?". Así se ha pronunciado sobre una cena que muchos tardarán en olvidar.
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