ASÍ LO HACEN
Un banquete para Xi, seguridad para Netanyahu y limitaciones para Pezeshkian: la hipocresía de EEUU ante líderes de Oriente
Los detalles Con la Asamblea General de la ONU celebrándose en Nueva York, Washington ha condicionado la entrada de algunos representantes, mientras que saca la alfombra roja para otros.
El presidente de EE.UU., Donald Trump da un discurso en la Asamblea de las Naciones Unidas en Nueva York (EE.UU.).Entre aviones militares y con el presidente de Estados Unidos (EEUU), Donald Trump, a pie de pista, aterrizará Xi Jinping en Washington, donde le esperan dos días de visita de Estado —la primera en 12 años— en los que el republicano ha preparado un programa casi idéntico al que le ofrecieron hace unos meses en Pekín. Banquete de Estado, ceremonia del té, visita al Archivo Nacional y, por supuesto, reuniones.
Unas citas en las que hablarán de su tregua de aranceles que caduca en noviembre, de Irán, de Taiwán y de la seguridad de la IA, con el deseo de mantener lo que ellos llaman "estabilidad estratégica constructiva".
Por otro lado, EEUU ha tenido este miércoles paseando por sus calles al presidente del país con el que está en guerra, es decir, el presidente iraní, Masud Pezeshkian. No lo ha detenido, como tampoco lo hará este jueves con el israelí Benjamin Netanyahu, a pesar de que el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, dijo que lo haría cuando pisase su ciudad.
Ante esto, surge una pregunta y es cómo logran los enemigos de Occidente sobrevivir en EEUU. La clave está en un acuerdo firmado hace 80 años, bajo el que Washington se comprometía a no obstaculizar el camino de los líderes mundiales hacia la ONU, independientemente de lo que hubiesen hecho esos líderes.
Ahora bien, no todo es tan fácil, porque, por ejemplo, a Pezeshkian le han dejado entrar, con itinerario limitado que va del aeropuerto al hotel y de allí a la ONU. De hecho, las compras superiores a 1.000 euros deberán ser autorizadas. En definitiva, le dejan entrar, pero le dicen cómo debe moverse por sus calles.
Además, EEUU tiene cierto margen para decidir a quién permite acudir a la ONU, puesto que si no te da el visado, tienes negado el acceso al país. Precisamente, Mahmoud Abbas, presidente de la Autoridad Palestina, ha tenido que intervenir de forma telemática. Por esta misma razón, tampoco ha acudido el jefe del ejército sudanés, que ejerce como presidente del país. A él le dijeron que solo le darían visado si había un alto al fuego de 90 días en su guerra. No pasó.
Quien no tendrá problemas para pasearse por Nueva York, en cambio, es el primer ministro de Israel, al ser amigo de Trump, y a pesar de que Mamdani ha mostrado su deseo de detenerlo. Sin embargo, el alcalde neoyorquino no tiene autoridad para hacerlo. Tampoco tiene que preocuparse Netanyahu por la orden de detención de la Corte Penal Internacional, ya que EEUU no reconoce a este organismo. Tanto que este miércoles el republicano cargó duramente contra este.
De esta manera, Netanyahu solo tendrá que preocuparse en EEUU por su seguridad. Por esa misma razón, le han diseñado un viaje relámpago, durante el que estará escoltado por 60 policías, y en el que evitará usar el céntrico aeropuerto JFK. Desde el FBI hasta el Servicio Secreto, pasando por la Policía de Nueva York, serán los encargados de la seguridad de Bibi.