El Gran Premio de Baréin estuvo marcado por el terrible accidente de Romain Grosjean que provocó una bandera roja y se paró la carrera durante más de una hora hasta que finalmente se reanudó.

Muchos pilotos confesaron que después de ver lo que había ocurrido, no tenían ganas de salir a correr. Mercedes avisó de que si el estado de Grosjean hubiera sido grave, se habría cancelado la prueba.

Tras la carrera, los tres pilotos que subieron al podio fueron a la rueda de prensa donde les preguntaron si ellos tenían algún poder para decidir si quieren o no correr tras unas circunstancias como esas. "No lo creo. No somos los que gestionamos la seguridad. Estamos aquí para hacer un trabajo y confiamos en que la FIA que es consciente de la seguridad y confiamos en ellos implícitamente, así que no, no lo creo", explicó Hamilton.

Lo que no se esperaba el británico era la respuesta que estaba a punto de dar Max Verstappen: ", ahora entienden por qué ganas la carrera. Si fuéramos jefes de equipo, yo lo echaría del asiento".

Hamilton estaba tan sorprendido que quiso saber más. "Si un tipo me dijera que no quiere correr y yo fuera el jefe del equipo, le diría que nunca más se volvería a sentar en el asiento, sí", aseguró tajante el piloto de Red Bull. El heptacampeón zanjó el tema replicando que esperaba que nunca fuera su jefe de equipo y no quiso seguir entrando en el debate.

Quien sí se ha mostrado en contra de las declaraciones de Verstappen es el piloto de Fórmula 2 Jack Aitken. Y es que el británico estuvo en el GP de Bélgica de F2 en el que Anthoine Hubert falleció tras un accidente. La carrera se suspendió finalmente.

"No le deseo a nadie que viva experiencias que le hagan darse cuenta de lo equivocado que puede estar. Solo digo que somos humanos y esa escena fue traumática, especialmente al no saber la condición de Romain de forma inmediata. Estamos aquí para correr, sí, pero no bajo cualquier circunstancia. Sabiendo que estaba bien fue mucho más fácil para ellos, estoy seguro", ha asegurado en sus redes sociales.