Varias desilusiones

Mentiras, errores y timos arqueológicos: de la nueva Pompeya en Álava al "eslabón perdido" que tambaleó el estudio de la evolución humana

¿Por qué es importante? Un estudio del CSIC ha desvelado que hace 80 años el arqueólogo Juan Cabré habría enterrado 90 monedas de oro enen Guadalajara para fingir haber encontrado un tesoro visigodo.

Mentiras, errores y timos arqueológicos: de la nueva Pompeya en Álava al "eslabón perdido" que tambaleó el estudio de la evolución humana
Escucha esta noticia
0:00/0:00

El español Juan Cabré es toda una leyenda de la arqueología. Se le conoce por sus estudios de arte rupestre y sus excavaciones en Andalucía, Ávila o Teruel, pero también podría ser un farsante. Un estudio del CSIC, publicado por 'El País' este miércoles, ha desvelado que hace 80 años Cabré habría enterrado 90 monedas de oro en los restos de Recópolis, en Guadalajara, para fingir haber encontrado un tesoro visigodo.

Desde Recópolis dicen que eso es mentira y que el tesoro del yacimiento es auténtico. Ahora bien, ¿cómo saber la verdad? De hecho, algunos recordarán esa frase viral que decía "un baptisterio romano del siglo I, ¿a quién no le va a gustar?". Pues ese es el problema, que cualquier hallazgo arqueológico gusta a cualquiera.

Prueba de ello es lo encontrado en Álava, que iba a ser la nueva Pompeya. Incluso, llegaron a asegurar que cambiaba la historia del euskera y del cristianismo. En las imágenes sobre estas líneas pueden observarse las cerámicas con dibujitos, un Jesús en una cruz con un RIP, un cerdo con alas o palabras que empezaron a usarse siglos después de lo que supuestamente eran estas piezas.

Todo un despropósito histórico que un grupo de expertos desmontó, asegurando que los hallazgos eran falsos. Unos hechos de tal gravedad, por los que el arqueólogo que falseó las piezas acabó condenado.

Otro caso es el de unas piedras que revolucionaron Escocia, porque era un círculo de piedras reclinadas, muy bien conservadas, de 4500 años de antigüedad. ¿El problema? Que, en realidad, tenían tres décadas. Las había colocado un pastor de la zona con afición a la arqueología y que, cuando vio la que se estaba liando, confesó que lo había hecho él.

Ahora bien, el mayor fraude de la historia de la arqueología fue la falsificación del "supuesto eslabón perdido" que puso patas arriba el estudio de la evolución humana. De hecho, la mentira duró hasta 45 años, cuando se acabó demostrando que habían juntado dos partes de especies diferentes: humano y orangután.

Un engaño gigante -literal- fue también cuando se encontró una especie de cuerpo humano enterrado en el estado de Nueva York. Todo el mundo creyó que era real, porque en el Antiguo Testamento se dice que existieron las personas gigantes. Fue un ateo, con dinero y tiempo, que decidió reírse de estas convicciones esculpiendo una figura humana, enterrándola, dejándola ahí un año y después sacándola a la luz.

En España, no obstante, hay más. Es el caso de unas pinturas halladas en Euskadi, que llevaron a creer que se trataba de un santuario rupestre, hasta que se dieron cuenta de que los dibujos estaban hechos con rotulador. En definitiva, dinero, mentiras, errores y timos.

*Añade laSexta como tu medio de referencia en Google y no te pierdas toda la actualidad y el mejor contenido