María Iborra Forqué es la mujer de la que todo el mundo habla. Su nombre artístico es Virgen María y es la hija de la carismática Verónica Forqué y el director de cine Manuel Iborra.

Su carrera está enfocada a la música, es DJ, pero en realidad es una artista multidisciplinar que enfoca sus actuaciones a una imagen visual muy potente. Siempre juega con el desnudo y la sensualidad y realiza acciones artísticas muy ligadas a la provocación con unos estilismos rompedores.

Además, compagina esta faceta con la de su perfil de Only Fans, la red social de contenido para adultos que se ha convertido para ella en una gran fuente de ingresos, tal y como ha revelado.

En una entrevista en El Español, la joven ha explicado que con esta plataforma -en la que tiene dos cuentas- gana entre 2.000 y 5.000 euros al mes, "un buen suelo", como ella misma asegura. Virgen María asegura, además, que esta plataforma "liberaliza" a la mujer y niega que la mercantilice.

"En mi opinión, la liberaliza. Hasta entonces, siempre había que pasar por un intermediario que te obligaba a hacer o no hacer. En Only Fans tú eres libre de crear tu propio contenido. Más libre es imposible, lo que quieres, cuando tu quieres. Y se llevan un 10%, que no es mucho. Es mejor que Instagram, que no te da una mierda", señala.

Su acción artística por antonomasia es la performance desnuda, una práctica que empezó a realizar por el rechazo que sufrió en la adolescencia por su cuerpo. Una situación que le animó a lanzarse a esta vertiente.

"Me gustó mucho la libertad de la performance que te permitía hacer lo que quieras estando desnudo. Porque a mí me traumatizaron mucho de adolescente cuando me hice mujer. Como tenía el pecho grande, como que me lo tenía que tapar porque si no era una puta. Como que me crearon un concepto muy raro de lo que era ser mujer y tener un cuerpo sexual y desarrollé problemas de alimentación porque no quería tener pecho", ha dicho.

El nombre artístico de Virgen María no es casual. Según explica ella misma, el los clubes nocturnos se venera al DJ como una deidad, por eso quiso sumarse a esa visión: "En los templos de hardcore y de hardstyle a los que iba, se iba a rezar al DJ. Eran casi todo hombres y eran como mesías que iban a venerar. Entonces yo pensé que quería ser la Virgen María, la deidad de los templos de sonido que para mi son más iglesia que la propia iglesia".

Pero la música y la performance provocadora no es la única faceta de María Iborra Forqué. La joven también ha participado en varias películas, una pasión que le llega de familia. En 2014 protagonizó el largometraje The Leftlovers, dirigido por su padre. Ya en 2016 realizó el cortometraje Into Mud.