Groenlandia vive un grave momento con respecto a su capa de hielo; la ola de calor que azotó a Europa durante julio de 2019 ha llegado a la isla, y ya ha derretido más de la mitad de la superficie helada.

Este fenómeno ha llevado temperaturas inusualmente altas a la región que, según meteorólogos daneses, provocarían un gran deshielo que alcanzaría los niveles mínimos a los que se llegó en 2012, con un total de 250.000 millones de toneladas de agua.

"Todos los indicios apuntan a que el fenómeno está relacionado con el cambio climático, que genera unas olas de calor cada vez más frecuentes e intensas", explicó Clare Nullis, portavoz de la OMM.

Científicos del Instituto Meteorológico danés esperan que se superen las 190 gigatoneladas de hielo derretido aunque, según los primeros indicios, se ha llegado a un 60% de la capa.

Según National Geographic, este suceso se produce casi todos los veranos. Sin embargo, tras un invierno suave y seco y unas temperaturas de primavera que se han mantenido constantes y, en algunos momentos, han superado la media, ha hecho irreversible que los científicos teman que se llegue a unos niveles mayores que en 2012. Algunos los han relacionado directamente con el cambio climático.

"Si no hacemos nada para frenar el cambio climático ahora, estos fenómenos meteorológicos extremos serán sólo la punta del iceberg. Y, además, el iceberg también se está derritiendo a gran velocidad", ha explicado el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres. "Debemos prevenir una alteración climática irreversible; es la batalla de nuestras vidas", concluía.

Ya pudimos observar este fenómeno en una imagen compartida por Steffen Olsen que se volvió viral al mostrar claramente las graves consecuencias del calentamiento global; en ella, se podía observar a un grupo de perros corriendo sobre hielo derretido en Groenlandia. "Las comunidades dependen del hielo marino para el transporte, la caza y la pesca. Eventos extremos, como esta inundación requieren una mayor capacidad de predicción en el Ártico", denunciaba en la publicación.

La periodista Laurie Garrett compartió también, a través de su cuenta de Twitter, un vídeo desde un puente bajo el que el agua descendía en forma de barro por la montaña a una temperatura de 22 grados centígrados.

 

Catastróficas repercusiones para el planeta

La segunda mayor capa de hielo del mundo está sufriendo así uno de sus episodios más dramáticos ya que, según el Centro Nacional de Datos sobre Nieve y Hielos de los Estados Unidos de América, esto repercutirá en el hielo marino del Ártico.

Las altas temperaturas también avivarán los incendios forestales, que tendrán como resultado un aumento sustancial de las emisiones de CO2 a más de 70.000 megatoneladas.

Además, aunque pensemos que esto no nos afecta de forma directa, el problema se traduce en un aumento significativo del nivel del mar por el derramamiento de agua dulce en el Atlántico Norte, que provocará lluvias torrenciales por el continente europeo.

La 'gota que colmó el vaso' en Groenlandia

La ola de calor que arrasó Europa durante julio de 2019 batió nuevos récords en las capitales europeas. París alcanzó temperaturas a las que no se llegaba desde 1947 y Bélgica consiguió superar los 40 grados centígrados; Reino Unido llegó a 38 grados e Italia anunció la alerta roja en 13 de sus ciudades.

No obstante, este fenómeno no quedó en los límites europeos, sino que ascendió en el mapa y se instaló en la zona del Ártico, como ya advirtió la Organización Meteorológica Mundial.

La llegada del calor a la región danesa provocó una catástrofe climática derritiendo la mayoría de su superficie, y cada vez se acerca más a convertirse en un fenómeno que dejará de ser excepcional.