Hablamos con Adolfo García-Sastre, médico experto en virología en el Hospital Monte Sinaí de Nueva York, que explica que ahora mismo, no contamos con las medidas "para poder parar el coronavirus completamente". "Para eso, todo el mundo debería encerrarse en su casa y no salir durante tres meses. Si intentas hacer eso, vas a causar muchos más problemas que los que va a causar el virus", aclara.

¿Cómo combatirlo?

Tarde o temprano, todos acabaremos pasándolo, la gran mayoría sin problemas mayores a los de un resfriado leve. Entonces, ¿cómo lo combatimos? La clave está en la contención a través de la higiene para evitar para evitar picos de contagios. Hay que extremar la precaución, sobre todo, en grupos de riesgo.

"Si la mayor parte de las infecciones ocurre en un periodo muy corto, puede dar lugar a que haya muchos más casos, más de los que son tratables en los hospitales", explica Adolfo García-Sastre. Y es que el enemigo es ese, el colapso en los hospitales.

¿Es el coronavirus como una gripe?

Entonces, ¿es el coronavirus como una gripe? Sí y no. El coronavirus no es como una gripe estacional, que tiene lugar todos los años, pero sí se parece a la gripe epidémica, cepas nuevas que surgen puntualmente y para las que no tenemos anticuerpos.

El cuerpo desarrolla sus defensas una vez pasado el COVID-19 y será raro enfermar una segunda vez, como indica García-Sastre: "Los coronavirus que conocemos no cambian tanto como la gripe, entonces le va a ser más difícil volverse un virus que dé tantos problemas como la gripe estacional".

¿Qué esperar del futuro?

Pese a ser difícil, podríamos llegar a la llamada 'inmunidad de grupo'. "Cuanta más gente haya infectada y con inmunidad, más difícil será para el virus propagarse", explica el médico experto en virología en el Hospital Monte Sinaí de Nueva York

Ese momento no llegará hasta que no se den dos oleadas del brote. Ahora mismo estamos en la primera. "Va a haber una segunda ola el próximo invierno que igual es más grande que la que estamos teniendo ahora", señala García-Sastre. Para entonces, ya habría vacunas que se podrían poner a los bebés que nazcan en el futuro.