Entre los días 26 de agosto y 9 de septiembre, un radar fijo de la DGT mal configurado multó indebidamente a un total de 2.527 conductores que circulaban por la N-330 en sentido a Huesca. El cinemómetro en cuestión se encuentra ubicado en el kilómetro 508.100 de esta carretera, a la altura de la provincia de Zaragoza.

Todos aquellos que condujesen a más de 90 km/h por este punto han recibido una multa por exceso de velocidad, pese a que la limitación en ese tramo es de 100 km/h. La Dirección General de Tráfico ha atribuido el error al cambio de ley que entró en vigor el pasado 29 de enero, que prohíbe circular a más de 90 km/h por carreteras convencionales de un sólo carril por sentido que no dispongan de separación física entre ellos.

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Este radar se programó de manera equívoca a 90 km/h desde el Centro de Tratamiento de Denuncias Automatizada situado en León, pensando que la N-330 responde a las características recogidas en la norma, pero sin tener en cuenta que ese tramo tiene dos carriles en ambos sentidos y están separados por una mediana. El error no fue descubierto hasta el pasado 17 de septiembre, cuando la DGT comenzó a recibir llamadas telefónicas y alegaciones escritas de los sancionados.

Desde el momento que se tuvo conocimiento, la DGT está sobreseyendo de oficio las denuncias indebidas. Los conductores que han llegado a recibir la notificación de la sanción y ya han pagado, pueden pedir la devolución del importe rellenando el correspondiente impreso y entregándolo, junto con el justificante del pago y la copia de la resolución del recurso, en cualquier Oficina de Tráfico; o si se prefiere, telemáticamente a través de registro electrónico.