TAXIS CHINOS

¿Por qué en China ya sale más barato coger un taxi que conducir un coche de gasolina?

La electrificación de las flotas, el aumento de conductores y la competencia entre plataformas están empujando las tarifas a la baja.

Phoenix, Wuhan o Miami, algunas de las ciudades que implantaron robotaxis antes que Madrid

Phoenix, Wuhan o Miami, algunas de las ciudades que implantaron robotaxis antes que Madrid Agencia EFE

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China está viviendo una transformación en la movilidad urbana que está haciendo que en algunos trayectos utilizar un taxi o un vehículo con conductor pueda resultar más barato que desplazarse con un coche particular de gasolina. La electrificación de las flotas profesionales, el aumento de conductores y la competencia entre plataformas han contribuido a reducir las tarifas. En mayo se contabilizaron 3.050 millones de viajes en taxis y servicios de movilidad bajo demanda, un 6% más que un año antes.

Los eléctricos reducen los costes de las flotas

El país cuenta con alrededor de 1,3 millones de taxis convencionales, de los que aproximadamente la mitad ya son eléctricos. En algunas de las principales ciudades chinas, su presencia es todavía mayor, hasta alcanzar prácticamente toda la flota. Estos vehículos permiten a los operadores reducir su exposición a las variaciones del precio del petróleo.

La electrificación también ha avanzado en las plataformas de movilidad. DiDi cuenta con más de ocho millones de vehículos eléctricos o híbridos, después de sumar cerca de dos millones en el último año. Aunque no todos funcionan exclusivamente con electricidad, estos vehículos ya representan aproximadamente el 75% de la distancia recorrida a través de su servicio.

A esto se suma el aumento de personas que han comenzado a trabajar como conductores independientes en un contexto de desaceleración económica. Una mayor oferta de vehículos permite reducir las esperas y presiona los precios a la baja. Para los usuarios, además, utilizar estos servicios evita asumir costes asociados al vehículo propio como el aparcamiento, el mantenimiento, el seguro o el combustible.

Menor dependencia del petróleo

Las dificultades relacionadas con el suministro de crudo procedente de Oriente Medio también han reforzado esta tendencia. China importó 29,27 millones de toneladas de petróleo en junio, unos 7,12 millones de barriles diarios, lo que supone un descenso del 41,3% respecto al mismo mes del año anterior y el nivel más bajo desde octubre de 2016.

La menor actividad de las refinerías, unida a la debilidad de la demanda y a las restricciones sobre las exportaciones de combustibles, ha coincidido con una reducción del consumo chino de gasolina del 10% y de diésel del 14% interanual, pese al aumento de los desplazamientos por carretera.

Sin embargo, el crecimiento de las flotas y de los conductores también plantea un problema: una oferta cada vez mayor podría acabar saturando el sector y reduciendo todavía más los ingresos de quienes trabajan en él.

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