NO TE QUEDES EN CIUDAD
La prueba que debes hacer a cualquier híbrido antes de comprarlo si no quieres llevarte una decepción después
Si estás pensando en comprar un coche híbrido, hay una prueba que deberías hacer en carretera antes de decidirte: comprobar cómo responde con poca batería.

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Probar un coche híbrido durante diez minutos alrededor de un concesionario puede llevarte a una conclusión equivocada. En ciudad probablemente será suave, silencioso y rápido al arrancar gracias a su motor eléctrico. Pero si realmente quieres saber si ese híbrido es para ti, hay una prueba mucho más importante que deberías hacer antes de comprarlo: salir a carretera, bajar la carga de su batería y pedirle toda la potencia.
Es precisamente entonces cuando puedes descubrir uno de los comportamientos de algunos híbridos que más sorprenden a quien nunca ha tenido uno.

Primero conduce hasta que la batería esté baja
Un híbrido convencional o HEV nunca permite descargar completamente su batería. El propio coche mantiene siempre una reserva para protegerla y garantizar el funcionamiento del sistema. Pero sí podemos conseguir que la carga disponible descienda lo suficiente como para reducir considerablemente la ayuda eléctrica.
Para comprobarlo, lo ideal sería hacer una prueba relativamente larga por carretera, especialmente si incluye alguna pendiente, aceleraciones y varios kilómetros a velocidad elevada. Después, con el indicador de batería en una zona baja, prueba una recuperación fuerte como la que realizarías para adelantar, por ejemplo de 80 a 120 km/h.
Ahí debes fijarte en dos cosas: cómo acelera realmente el coche y, sobre todo, cuánto ruido genera para conseguirlo.

Puede parecer que el motor se revoluciona demasiado
Este comportamiento es especialmente característico de algunos sistemas híbridos que combinan motores de gasolina diseñados para buscar la máxima eficiencia con transmisiones cuya prioridad también es mantener el propulsor en su zona de funcionamiento más adecuada.
Toyota es probablemente el ejemplo más conocido. Sus híbridos utilizan desde hace años motores de gasolina de ciclo Atkinson y una transmisión e-CVT. Cuando pisamos con fuerza el acelerador, el régimen del motor puede aumentar rápidamente y mantenerse elevado mientras el coche gana velocidad.
No significa que el motor esté sufriendo ni que haya ningún problema mecánico. Simplemente, el sistema decide el régimen al que el motor térmico puede entregar la potencia necesaria de manera eficiente. La sensación, sin embargo, es diferente a la de un coche convencional, donde normalmente percibimos cómo las revoluciones suben y bajan con cada cambio de marcha.
Las generaciones más modernas han mejorado muchísimo este aspecto, pero sigue siendo algo que conviene probar personalmente porque hay conductores a los que no les molesta absolutamente nada y otros que encuentran desagradable escuchar el motor tan revolucionado en una incorporación, una subida o un adelantamiento.

Y no todos los híbridos funcionan exactamente igual
El MG3 Hybrid+ es otro buen ejemplo de por qué merece la pena hacer esta prueba, aunque técnicamente su sistema es diferente al de Toyota.
El MG combina un motor 1.5 de gasolina de ciclo Atkinson con un potente motor eléctrico y una transmisión híbrida de tres velocidades. Con suficiente carga en la batería tiene unas prestaciones espectaculares para su precio y tamaño, pero cuando hemos utilizado buena parte de la energía disponible el protagonismo del motor térmico aumenta y el comportamiento del conjunto puede cambiar notablemente.
Por eso tampoco tendría sentido meter en el mismo saco a todos los híbridos. Existen arquitecturas muy diferentes, desde híbridos en serie hasta híbridos en paralelo, además de sistemas que combinan ambos principios.

No compruebes solo cuánto consume
Cuando compramos un híbrido solemos mirar principalmente el consumo, la etiqueta ECO y cuánto tiempo puede circular en eléctrico. Todo eso es importante, pero el comportamiento cuando exigimos toda la potencia también debería formar parte de cualquier prueba antes de comprarlo.
Así que, si el concesionario te permite realizar una prueba suficientemente larga, no te limites a circular tranquilamente por ciudad. Sal a carretera, espera a que la batería llegue a un nivel bajo y busca una situación segura en la que puedas pedirle potencia.
Si la aceleración te parece suficiente y el ruido del motor no te molesta, perfecto. Pero es mucho mejor descubrirlo antes de comprar el coche que hacerlo por primera vez, con toda la familia dentro y el maletero cargado, intentando adelantar en una carretera nacional.
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