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A prueba, el nuevo Mazda CX-5, que crece en todos los sentidos
Estrenanamos la nueva generación del CX-5, un SUV que se ha puesto completamente al día y que es uno de los modelos talismán de Mazda.

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Más de cinco millones de unidades vendidas. Es el espectacular número con el que Mazda consiguió cerrar el cómputo del que ya se ha convertido en su tercer modelo en superar esta cifra en su historia. Tras el Mazda 323 y el Mazda 3, y convirtiéndose en su vehículo más vendido desde el año 2018: hablamos del CX-5.
Y hoy ha tocado estrenar la nueva generación de este modelo, un SUV que se ha puesto completamente al día y que es uno de los modelos talismán de Mazda. Lo hemos venido a probar en las carreteras del norte de Tarragona.

Ya en su tercera generación, el CX-5 se mantiene fiel a sus líneas originales, pero ahora da un salto más, ya que crece hasta los 4,69 metros. Tiene un capó más alto, una parrilla más grande y unos faros Full LED más alargados, así como unos pasos de rueda con más músculo. La trasera se ha rediseñado, con unos pilotos horizontales unidos, en donde se ha sustituido el logotipo por las letras “Mazda”.
Lo que más llama la atención es el cambio de diseño que ha experimentado porque mantiene la esencia del modelo anterior, pero supone un profundo cambio. Algo que también vives aquí, en el interior, con una nueva pantalla un poco más grande y, sobre todo, lo que embarca es un nuevo sistema de infotainment completamente nuevo y muy puesto al día.
El crecimiento de tamaño que ha experimentado este coche se ha visto reflejado en su interior, con un incremento de espacio y uso, destacando los interesantes 583 litros de volumen de carga en el maletero, 61 litros más que la generación anterior. Asimismo, las puertas traseras se abren más, hasta los casi 90 grados, para facilitar el acceso a las plazas posteriores o a las sillas infantiles, por ejemplo.

Los coches de Mazda siempre se han caracterizado por tener unos chasis magníficos que hacen que su conducción sea muy divertida, sobre todo, en carreteras de montaña. Y lo mejor es que su comportamiento sigue manteniendo un buen compromiso entre confort y estabilidad. Es decir, que mientras conduces lo disfrutas, y el resto del pasaje viaja muy cómodo.
Parte de esto es gracias a su motor de gasolina de 2.5 litros, mejorado, equipado con tecnología de hibridación ligera. Que ofrece una aceleración más suave y una respuesta más ágil y contundente. Ideal tanto si te mueves por la ciudad como por carretera.
Y otra cosa que me gusta es que el cambio y los motores también han recibido mejoras importantes. De hecho, por ejemplo, este 2.5 es una evolución del anterior que se ha vuelto mucho más eficiente. Algo que era difícil porque estos motores de gasolina de Mazda lo que consiguen es consumos de coches diésel. Cuenta con un cambio automático con muy buenas relaciones que te permite disfrutar tanto en carretera como en autopista.
Llegado este punto también es importante resaltar la seguridad. Entre los asistentes a la conducción del CX-5 destacan el monitor de visión 360 grados, el sistema de asistencia a la frenada, el control de ángulo muerto avanzado o el asistente de tráfico y crucero.
En resumen, el nuevo Mazda CX-5 representa una evolución total con respecto a su antecesor, mejorando en todos los aspectos, algo que tiene mucho mérito porque el producto anterior ya era muy bueno. Desde luego, era algo muy difícil de conseguir.
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