TECNOLOGÍA DE COMPETICIÓN PARA EL DÍA A DÍA
Probamos la última sorpresa de Porsche, el 911 GT3 S/C, el primer GT3 cabriolet y un peso ligero con mucha pegada
La firma de Stuttgart lo ha vuelto a hacer, sorprendernos con casi un 'carreras-cliente' con el que disfrutar a cielo abierto de más de 500 caballos.

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Hay recetas que en Porsche nunca fallan: el 911 Speedster de 2019 ya demostró que un biplaza a cielo abierto con el motor bóxer atmosférico de seis cilindros puede ser la combinación perfecta; y el 911 S/T llevó la construcción ligera al extremo, para elevar al máximo nivel las sensaciones de conducción y ser uno de los mejores deportivos de todos los tiempos. Dos ediciones limitadas que conquistaron a los más puristas… Y de cuya filosofía nace ahora un nuevo miembro de la familia GT.
Y aquí está la última creación del fabricante de Stuttgart, uno de los lanzamientos más esperados para este 2026: el 911 GT3 S/C. El primer GT3 cabriolet. O lo que es lo mismo: un coche con tecnología de competición, matriculado para calle y con el que disfrutar a cielo abierto de más de 500 caballos. Sí, Porsche lo ha vuelto a hacer…
Su aspecto es inconfundible. Hereda del 911 S/T elementos de la carrocería como las aletas y las puertas, fabricadas en fibra de carbono, al igual que el capó; y estrena un marco del parabrisas en negro, a juego con la capota. Los faros Matrix LED integran todas las funciones de iluminación, lo que ha permitido eliminar las luces adicionales del paragolpes y tener una entrada de aire mucho mayor.
El labio del spoiler delantero y el difusor trasero proceden del GT3. Y por primera vez en un 911 con techo abierto, el alerón trasero retráctil lleva un flap Gurney, como el 911 S/T o el GT3 con paquete Touring.

En el interior seguimos encontrando el ADN del 911 S/T: alfombrillas y paneles de puerta aligerados y tiradores de fibra de carbono. Lleva de serie los asientos Sports Plus regulables aunque, en opción, podemos elegir los bacquet abatibles con carcasa de fibra de carbono. El logotipo “GT3 S/C” está bordado en la parte trasera y, como en el GT3, el mando giratorio del arranque se sitúa a la izquierda del volante.
La instrumentación digital incluye el modo Track Screen, que reduce las indicaciones que hay junto al cuenta revoluciones, a los datos esenciales de neumáticos, aceite, refrigerante y combustible.
La mecánica es la ya conocida Boxer heredada del GT3, de 4 litros y 510 caballos, que grita hasta las 9000 vueltas…Y algo que os va a gustar mucho a los más puristas: solo se hará con un cambio manual de 6 velocidades… Sin duda, el termino “Save The Manuals” nunca ha cobrado mayor sentido.
El conjunto se queda en tan solo 1.497 kilos, apenas 30 más que el Speedster de la generación 991, un dato muy relevante, teniendo en cuenta todo el sistema automático de la capota. ¿El secreto? El magnesio. El bastidor delantero del techo, el marco de la luneta trasera y sus dos arcos están fabricados en este material ultraligero.
Al igual que las llantas de tuerca central heredadas del 911 S/T, de 20” pulgadas en el eje delantero y 21 en el trasero. A todo ello se suman los frenos carbonocerámicos PCCB de serie, más de veinte kilos más ligeros que unos convencionales, y una batería de iones de litio que rebaja otros cuatro.

El techo de lona se puede abrir y cerrar hasta una velocidad de 50 km/h en nada más y nada menos que 12 segundos. Cuando circulemos a velocidades más altas, el deflector se despliega mediante un botón en 2 segundos, hasta 120 km/h. Algo que agradeceremos para reducir las turbulencias… Y por supuesto, para escuchar en condiciones su sonido.
La configuración del chasis es idéntica a la del 911 GT3 con paquete Touring. Y por primera vez en un 911 cabriolet, lleva suspensión de doble triángulo en el eje delantero. Junto a los neumáticos en medidas 255/35 delante y 315/30 detrás, y a su bajo peso, ofrece un placer de conducción prácticamente impensable hasta ahora en un descapotable.
Lo que más me esta asombrando, es que no noto una diferencia muy loca con el GT3 Coupé. No es como en otros coches que cuando pruebas las distintas carrocerías, puedes apreciar menos rigidez, más peso, o que el conjunto no se siente tan compacto. Al final, esto es lo que distingue a Porsche a la hora de sacar estas “ideas locas”. Son capaces de hacer lo que parece imposible de realizar.

Y para quien busque aún más distinción, Porsche Exclusive Manufaktur ofrece el paquete opcional Street Style. Con elementos decorativos en rojo sobre las aletas delanteras y las letras de Porsche en los laterales; los faros oscurecidos; o las pinzas de freno en dorado.
En el interior, prácticamente todo el habitáculo está tapizado en piel bicolor, a juego con las bandas, costuras y cinturones en rojo; los asientos Sport Plus lucen el escudo Porsche bordado, con la sección central tapizada en piel trenzada de cuatro tonos. Mientras que en la palanca de cambios oscurecida destaca un pomo de madera laminada con el diagrama de marchas en color rojo.
Os decía al principio que Porsche lo ha vuelto a hacer. Y es que después de probar este GT3 S/C, me reafirmo. Y sí, sé que también hay que poder permitírselo y que cuesta un dinero. Pero los afortunados que puedan hacerse con uno tendrán un auténtico juguete con mayúsculas en el garaje. Por que estamos ante uno de los cabriolet más precisos, puros y divertidos jamás fabricados.
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