EL AUGE DE LOS SUV
Mazda avisa a quienes esperaban el fin de los SUV: lo que viene ahora puede hacerlos todavía más dominantes
Mazda asegura que el auge de los SUV todavía no ha tocado techo. Su siguiente gran conquista no serán los modelos enormes, sino los SUV pequeños.

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Quienes llevan años esperando que la moda SUV termine quizá tengan que armarse de paciencia. Estos coches ya representan más de seis de cada diez matriculaciones en España, pero Mazda considera que el mercado todavía no ha alcanzado su techo. Es más, la marca japonesa cree que la siguiente fase de crecimiento apenas está comenzando.
La clave, sin embargo, no estará necesariamente en fabricar coches cada vez más grandes. El próximo territorio que los SUV quieren conquistar es precisamente el de los automóviles pequeños, urbanos y relativamente asequibles que hasta hace no demasiado tiempo ocupaban utilitarios y compactos tradicionales.

Los SUV ya dominan el mercado, pero Mazda todavía ve espacio para crecer
Hiroshi Ozawa, responsable del programa del Mazda6e, ha descartado que el sector esté aproximándose al denominado “pico SUV”. Según las previsiones internas del fabricante japonés, la demanda mundial de este tipo de vehículos continuará aumentando y serán los modelos pequeños los que lideren la siguiente oleada.
La afirmación puede resultar sorprendente si observamos la situación actual. En España, los SUV cerraron 2025 con una cuota aproximada del 62,2 % del mercado. Es decir, prácticamente dos de cada tres coches nuevos vendidos pertenecen ya, al menos comercialmente, a alguna de las categorías SUV.
La propia Mazda es un buen ejemplo de esta transformación. El Mazda CX-5 se ha convertido en uno de los grandes pilares de la compañía, mientras su gama europea incluye alternativas como los CX-30, CX-60 y CX-80. Incluso su nueva ofensiva eléctrica combina la berlina Mazda6e con el SUV CX-6e.

El siguiente SUV superventas será más pequeño, no más grande
El matiz más interesante de las declaraciones de Mazda está en el tamaño. La marca no espera que el crecimiento proceda únicamente de grandes todocaminos familiares, sino de vehículos más contenidos, especialmente importantes en Europa por sus calles estrechas, sus aparcamientos pequeños y el coste cada vez mayor de comprar un coche.
Eso significa que el SUV no seguirá creciendo solamente porque más compradores quieran coches enormes. También lo hará porque está ocupando progresivamente el espacio que antes pertenecía a los utilitarios y compactos convencionales.
Modelos como el Toyota Yaris Cross, el Peugeot 2008, el SEAT Arona, el Renault Captur o el Volkswagen T-Roc permiten entender esta evolución. No son todoterrenos ni vehículos especialmente grandes, pero ofrecen una carrocería elevada, un acceso cómodo al habitáculo y una estética que el mercado percibe como más atractiva que la de un turismo tradicional.
De hecho, los B-SUV se han convertido en uno de los segmentos más disputados del mercado español. Su éxito permite que un comprador cambie un utilitario tradicional por un supuesto SUV sin asumir necesariamente las dimensiones o el consumo de un vehículo mucho mayor.

Los SUV no están creciendo: están sustituyendo al resto de coches
Esta es probablemente la verdadera razón por la que el techo todavía parece lejano. Las fronteras entre un turismo y un SUV son cada vez más difusas. Muchos modelos actuales apenas tienen unos centímetros más de altura libre al suelo que un compacto, carecen de tracción total y nunca abandonarán el asfalto, pero se comercializan como crossover porque esa denominación resulta mucho más atractiva.
La industria no necesita convencer a todos los conductores de que compren un todoterreno. Le basta con transformar el antiguo coche urbano, familiar o compacto en un vehículo ligeramente más alto y presentarlo como SUV.
Incluso el avance del coche eléctrico puede reforzar esta tendencia. Las baterías se sitúan normalmente bajo el suelo, elevando la posición de conducción y facilitando que muchas plataformas eléctricas adopten carrocerías crossover. Para los fabricantes, además, un SUV suele admitir un precio superior al de un turismo equivalente, lo que ayuda a compensar el elevado coste de la electrificación.

Las berlinas pueden regresar sin acabar con los SUV
Al mismo tiempo, existen señales de un renovado interés por las berlinas, especialmente entre compradores jóvenes que no quieren conducir el mismo tipo de coche que eligieron sus padres. Algunas marcas ya están recuperando este formato y la propia Mazda ha resucitado la denominación Mazda6 mediante el nuevo Mazda6e eléctrico.
Pero el regreso de las berlinas no implica necesariamente el declive inmediato de los todocaminos. Ambos fenómenos pueden convivir: las berlinas pueden ganar atractivo como alternativa diferente y emocional mientras los SUV pequeños continúan absorbiendo las ventas de utilitarios, monovolúmenes y compactos.
Por eso, el pronóstico de Mazda no consiste simplemente en decir que seguiremos comprando coches grandes. Su advertencia resulta mucho más significativa: el SUV todavía puede crecer porque está dejando de ser una categoría concreta para convertirse en la carrocería estándar del automóvil moderno. Y mientras cualquier coche ligeramente elevado pueda recibir esa etiqueta, encontrar el verdadero techo del mercado será muy difícil.
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