APROVECHA LAS PLAZAS LIBRES
Esta app te paga 360 euros al mes simplemente por compartir tus plazas libres de camino al trabajo
Compartir coche para ir a trabajar acaba de convertirse en un negocio legal que paga en efectivo cada semana. Extremadura lidera el ranking por delante de Madrid, y hay una razón de peso para ello.

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Si lo tuyo es compartir coche con compañeros para ir a trabajar o moverte por la ciudad, hay una aplicación que lleva meses repartiendo dinero real a cambio de algo que mucha gente ya hace gratis. Tribbu cerró 2025 con más de dos millones de trayectos certificados en España, y la cifra ha explotado desde septiembre cuando el sistema empezó a funcionar a pleno rendimiento gracias a los certificados de ahorro energético (CAE) que activó el Ministerio para la Transición Ecológica.
La plataforma tiene cerca de mil usuarios activos solo en La Rioja y suma alrededor de diez mil viajes mensuales en esa comunidad, pero el verdadero bombazo está en Extremadura, que contra todo pronóstico lidera el uso de la app por delante de Madrid y Barcelona. El funcionamiento es más sencillo que un silbato y resulta en que cada lunes te llegue dinero a tu cuenta bancaria, así que si haces trayectos de 45 kilómetros con dos pasajeros cada día podrías llevarte calentitos unos 360 euros al mes por algo que antes hacías sin cobrar ni un céntimo. Imagínate amortizar este coche en tan poco tiempo simplemente por compartir tus trayectos.

¿Cómo funciona el invento?
Todos los integrantes del coche se descargan la app, se registran con su DNI y número de teléfono (requisito del Ministerio para evitar trampas), y definen quién conduce y quién viaja como pasajero. A partir de ahí cada trayecto se inicia y se finaliza desde el móvil, mientras que la app geolocaliza a los usuarios para certificar que el desplazamiento se ha realizado conjuntamente y valida automáticamente el viaje sin que tengas que hacer nada más.
Esa validación es la clave del sistema porque permite generar los certificados de ahorro energético que luego Tribbu vende a las grandes compañías energéticas, y con ese dinero se paga a los conductores no en descuentos ni bonos, sino en efectivo real. Cada lunes los importes se acumulan en un monedero digital, y al alcanzar los 10 euros puedes transferirlos directamente a tu cuenta bancaria sin complicaciones ni esperas eternas.
El incentivo económico está claro como el agua y es fácil de calcular, porque te pagan 4 céntimos por kilómetro y por pasajero. Cuanto más largo sea el trayecto y mayor la ocupación del coche, mayor es la compensación que recibes, así que si haces diariamente un trayecto de 45 kilómetros con dos pasajeros acabas acumulando unos 360 euros al mes sin cambiar tus hábitos ni hacer kilómetros extra. El personal sanitario, trabajadores de la industria, funcionarios, empleados del comercio o estudiantes que ya compartían coche de toda la vida ahora pueden monetizar esos viajes, y eso explica por qué la app está creciendo tan rápido en zonas donde el coche es imprescindible para moverse.

El dinero sale del bolsillo de las eléctricas
No se trata de una subvención pública directa que salga de los Presupuestos Generales del Estado, sino que el dinero procede del Fondo Nacional de Eficiencia Energética al que las empresas energéticas están obligadas a contribuir porque estas compañías pueden cumplir con su obligación pagando directamente al fondo o comprando certificados de ahorro energético a plataformas como Tribbu, y para ellas resulta más rentable comprar los certificados que pagar la multa correspondiente.
Para los usuarios supone un ingreso directo cada semana sin hacer nada especial, mientras que para el sistema implica una reducción real de emisiones porque menos coches en circulación significan menos CO2 en la atmósfera. Es un win-win donde las eléctricas cumplen con la ley, los conductores ganan dinero y el planeta respira un poco mejor, aunque obviamente el objetivo principal de la mayoría de gente sea el dinero y no salvar el mundo.
Tribbu no es una app recién llegada porque la plataforma lleva años trabajando con empresas y proyectos de movilidad sostenible, pero fue a partir del año pasado cuando dio el gran salto gracias a los CAE. El resultado ha sido inmediato y los números no mienten, porque pasar de casi nada a dos millones de trayectos certificados en un año es una barbaridad que demuestra que cuando hay dinero de por medio la gente se apunta enseguida a cualquier cosa que funcione.

Extremadura arrasa por una razón muy concreta
El ejemplo más revelador está en Extremadura, que actualmente es la comunidad con mayor uso de Tribbu en España por delante incluso de Madrid o Barcelona, algo que nadie esperaba. La clave está en un cóctel muy reconocible que también se da en La Rioja y otras zonas similares, porque malas conexiones de transporte público, dependencia absoluta del coche privado y un potente efecto boca a boca crean el entorno perfecto para que la app funcione.
Cuando se alcanza una mínima masa crítica el sistema se retroalimenta solo, porque aparecen más trayectos disponibles, más coincidencias entre usuarios y más gente dispuesta a dejar su coche en casa para subirse al de otro y ganar dinero. En zonas rurales o ciudades medianas donde todo el mundo conoce a todo el mundo, el boca a boca funciona mucho mejor que en grandes ciudades donde la gente no se fía de desconocidos, así que Extremadura ha encontrado la combinación perfecta entre necesidad, confianza y oportunidad económica.
Actualmente, los CAE solo se certifican en trayectos dentro de la misma provincia, lo que deja fuera aquellos desplazamientos muy habituales en zonas limítrofes como los trayectos desde La Rioja hacia Navarra, País Vasco o Aragón, pero Tribbu ya trabaja con el Ministerio para ampliar el sistema a viajes interprovinciales de corta distancia, y la previsión es que este obstáculo desaparezca en los próximos meses, algo que podría multiplicar el uso de la aplicación en territorios pequeños y bien conectados entre comunidades.
Total, que si ya compartes coche para ir a trabajar o moverte por tu zona, estás dejando de ganar dinero cada mes por no tener instalada una simple aplicación. El horizonte que Tribbu se marca para 2026 es darse a conocer en más territorios, porque en muchos municipios españoles el coche compartido ya existe desde hace años y lo único que faltaba era una herramienta que lo recompensara económicamente. Compartir coche sigue siendo lo mismo de siempre, pero ahora deja rastro, genera ahorro energético certificado y se traduce en dinero real para quienes conducen cada semana. Quizá hasta te salga a cuenta cambiar de coche.
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