JOYAS SOBRE RUEDAS
Madrid se llena de coches, ferias, colecciones y fans de coches que valen una fortuna y forman parte de la historia
Las ferias de clásicos invaden la región cada fin de semana, y algunas joyas pueden conseguirse por menos de lo que crees.

Publicidad
¿Sabes cuánto cuesta un Ford A restaurado? Puede que menos que el abono del Real Madrid. Total que los aficionados a los coches clásicos están multiplicando las exhibiciones por toda la Comunidad de Madrid, y lo que empezó como cuatro colegas con un hobby raro se ha convertido en un movimiento con decenas de eventos cada mes. El Veteran Car Club España lleva desde 1962 sacando a pasear verdaderas reliquias sobre ruedas, mientras que asociaciones más jóvenes como Clásicos de Fuenlabrada reúnen hasta 300 vehículos en un solo encuentro.
La cosa empezó después de que un grupo de españoles viera un rally en París y decidiera que los coches que iban al desguace merecían una segunda oportunidad, así que se pusieron a restaurar hasta modelos destrozados por la Guerra Civil. José Alfredo Álvarez preside el Veteran Car Club España desde hace más de veinte años, y cuenta que el colectivo ha pasado por muchos altibajos pero ahora vive una época muy sana. El club tiene una norma de hierro para entrar, porque necesitas tener al menos un coche de preguerra (anterior a 1945) para ser socio, aunque luego puedas traer modelos más modernos a las actividades. Álvarez tiene un vehículo matriculado en Madrid en 1922, y asegura que estos coches pasan de coleccionista en coleccionista o llegan por herencias.

Mecánicos que se cuentan con una mano
Mantener un coche clásico no es precisamente fácil, ya que cada vez quedan menos profesionales con los conocimientos para repararlos.Los mecánicos en Madrid expertos en vehículos de preguerra se cuentan con los dedos de una mano, así que muchos aficionados aprenden nociones básicas de mecánica para salir del apuro porque no les queda otra.
Se trata de desmontarlo y ya si eso averiguar dónde va cada cosa después.
El presidente del Veteran Car Club prefiere no hablar de cifras exactas, pero reconoce que para iniciarte en el mundillo podrías conseguir un Ford A restaurado por unos 10.000 euros. No es descabellado cuando hay gente que se gasta esa cantidad en abonos deportivos o en la caza, mientras que otros lo invierten en estas joyas con motor que no paran de revalorizarse.

Rallies por toda la región cada mes
La gracia de esta afición está en exhibir las joyas del garaje, y los clubs organizan rutas casi todos los meses por pueblos y ciudades de Madrid. Los ingleses llamaban rally a salir con el coche y hacer un pequeño recorrido para comer de picnic, aunque aquí también se usa ruta o exhibición porque algunos ayuntamientos piensan que rally significa carrera.
El Veteran Car Club tiene dos citas anuales que no se pierden por nada, porque una es visitar pueblos como Chinchón o Aranjuez y la otra consiste en circular por la Castellana hasta el Paseo de Coches del Retiro en octubre o noviembre.
Los ayuntamientos suelen echarles una mano permitiendo aparcar en las plazas mayores, y dependiendo de su situación económica les regalan algún detalle que siempre se agradece. El apoyo institucional viene bien para que estos eventos sigan creciendo, y la verdad es que funcionan de maravilla.

Una afición que crece sin parar
Clásicos de Fuenlabrada tiene apenas seis años y ya reúne a 70 socios que organizan un encuentro brutal en junio con 300 vehículos en el recinto ferial. Amador Caballero preside la asociación, y cuenta que antes de Navidad montan un desfile con setenta coches antiguos que dejan boquiabiertos a los vecinos. Durante el año hacen salidas a museos y pueblos cercanos, además de concursos de pintura relacionados con el vehículo clásico.
Para entrar en Clásicos de Fuenlabrada solo necesitas un coche de más de 30 años, así que hay muchos Seat 600, minis y Citroën 2 CV de los años setenta. Caballero tiene un Seat 600, un Seat 124, un Biscúter de 1956, dos Mercedes con cuarenta años y acaba de pillar un Citroën C4 de 1931. El mantenimiento es peculiar porque de muchos modelos ya no quedan piezas, así que recurren a la fabricación a mano o acoplan componentes de otros vehículos que puedan valer.
Caballero insiste en que no es una afición cara si no le das un uso habitual al coche, porque simplemente hay que conservarlo un poco y sacarlo de vez en cuando. Lo que parecía cosa de cuatro amigos al final resulta que acompaña a mucha gente, y no solo mayor como podría pensarse, porque cada vez hay más participación joven en los eventos. Además, estos coches pueden acceder a las zonas de bajas emisiones que han implementado decenas de ciudades, así que merece la pena echarle un ojo a esta afición con futuro.
Publicidad





