HASTA 1.055 KM DE AUTONOMÍA COMBINADA
Geely Starray EM-i: un SUV híbrido enchufable que quiere convencer con 136 km eléctricos y más de 1.000 km de autonomía
El nuevo Geely Starray EM-i combina un motor eléctrico con un gasolina 1.5 de cuatro cilindros para alcanzar 262 CV de potencia conjunta.

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El mercado de los SUV híbridos enchufables sigue ganando alternativas y Geely quiere hacerse un hueco con una fórmula bastante clara: mucha autonomía eléctrica para el día a día y un motor de gasolina preparado para cuando toca salir a carretera.
El nuevo Geely Starray EM-i combina un motor eléctrico de 218 CV con un gasolina 1.5 de cuatro cilindros y 100 CV para alcanzar 262 CV de potencia conjunta, con una autonomía eléctrica homologada de hasta 136 kilómetros y más de 1.000 kilómetros de autonomía combinada.
La gama española está formada por tres acabados: PRO, PRO+ y MAX+. El primero recurre a una batería de 18,4 kWh, mientras que los dos superiores montan la de 29,8 kWh. Con esta última, el Starray EM-i homologa esos 136 kilómetros en modo eléctrico según el ciclo WLTP.
Durante la prueba, utilizando exclusivamente electricidad y con una conducción más interurbana, la autonomía real se situó en torno a los 100 kilómetros. Una cifra que permite cubrir buena parte de los desplazamientos diarios sin poner en marcha el motor de gasolina, siempre que se disponga de un punto de recarga habitual.
262 CV para cuando se acaba la batería
El planteamiento cambia cuando salimos de la ciudad o agotamos la carga disponible. El sistema híbrido combina entonces los dos motores y ofrece 262 CV, con una aceleración de 0 a 100 km/h en 8 segundos en las versiones con batería de menor capacidad y 8,2 segundos en las de 29,8 kWh. La velocidad máxima está limitada a 170 km/h.
Al volante, una de las características que más se aprecia es la respuesta del sistema. La entrega de potencia resulta progresiva en una utilización normal, pero el coche responde con bastante rapidez cuando se solicita más aceleración.
El modo Power concentra esa respuesta y evita, en buena medida, la sensación de transición entre propulsión eléctrica y gasolina que aparece en algunos híbridos enchufables.
También existe un modo híbrido que gestiona automáticamente ambos sistemas en función de las necesidades del recorrido. En carretera, el motor eléctrico aporta una respuesta inmediata mientras el 1.5 de gasolina entra en juego cuando se necesita mantener el ritmo o la batería deja de ofrecer suficiente energía.
En cuanto al consumo, Geely homologa 5,5 l/100 km una vez agotada la batería y declara una media combinada de 6 l/100 km. Durante la prueba, estas cifras resultaron alcanzables en recorridos urbanos e interurbanos, mientras que el consumo aumentó en autovía hasta situarse puntualmente por encima de los 7,3-7,5 l/100 km.
Hay que tener en cuenta que estamos ante un SUV de más de 1.700 kilos, por lo que el tipo de recorrido tiene una influencia considerable en el resultado final.
Un SUV pensado para hacer kilómetros
Más allá de la potencia, el Starray EM-i apuesta por un planteamiento de chasis orientado al uso diario y a los viajes. La suspensión trasera independiente de cuatro brazos y el sistema de control de tracción G-TCS, que regula el par del motor eléctrico según las condiciones de adherencia, contribuyen a una respuesta estable.
No es un SUV que busque convertirse en un modelo deportivo, sino ofrecer un equilibrio entre confort y respuesta cuando se acumulan kilómetros. En carretera resulta cómodo y fácil de conducir, mientras que la entrega eléctrica permite realizar incorporaciones y adelantamientos con suficiente contundencia.
Uno de sus principales argumentos aparece cuando se combinan autonomía eléctrica y gasolina. Con la batería de 29,8 kWh, Geely anuncia hasta 1.055 kilómetros de autonomía combinada, mientras que la versión de 18,4 kWh alcanza 1.002 kilómetros.
Es una de las claves del modelo: utilizar la electricidad en los desplazamientos habituales y conservar el motor térmico como respaldo para viajes largos.
La recarga tampoco queda relegada a un segundo plano. El Starray EM-i admite hasta 60 kW en corriente continua y puede pasar del 30 al 80% de batería en unos 16 minutos en condiciones óptimas. Durante la prueba, utilizando un cargador de 50 kW, recuperar desde la batería agotada hasta el 100% llevó alrededor de 40 minutos.
Tecnología y equipamiento
Geely utiliza además una arquitectura denominada Cell to Body (CTB), que integra la batería en la propia estructura del vehículo. La solución busca aumentar la rigidez del conjunto y aprovechar mejor el espacio disponible.
El equipamiento de seguridad parte de una dotación amplia incluso en el acabado de acceso, con frenada automática de emergencia, control de crucero adaptativo y monitorización del conductor, entre otros sistemas de asistencia. En el habitáculo destaca una pantalla central de 15,4 pulgadas compatible con Apple CarPlay y Android Auto.
Los acabados superiores añaden elementos como asientos delanteros calefactados con función de masaje de ocho puntos, techo panorámico, portón eléctrico y un equipo de sonido premium.
Desde 33.490 euros, aunque puede salir por 25.215 euros
El Geely Starray EM-i PRO tiene un precio de tarifa de 33.490 euros, mientras que el PRO+ parte de 36.490 euros y el MAX+ se sitúa en 38.490 euros. Con las campañas de lanzamiento, financiación y el Plan Auto+, Geely anuncia un precio de acceso de 25.215 euros, impuestos incluidos.
Todas las versiones incorporan además el programa Geely Care+, que contempla ocho años o 200.000 kilómetros de garantía tanto para el vehículo como para la batería.
Con el Starray EM-i, Geely plantea una alternativa para quienes todavía no quieren dar el salto definitivo al eléctrico, pero sí pueden aprovechar una autonomía eléctrica considerable en el día a día.
Sus alrededor de 100 kilómetros reales en uso eléctrico durante nuestra prueba permiten reducir mucho el uso del motor térmico si se recarga con frecuencia, mientras que la combinación con gasolina mantiene intacta la posibilidad de afrontar viajes largos sin depender de la infraestructura de recarga.
La clave, como en cualquier PHEV, está en utilizarlo como tal: cargarlo con frecuencia para aprovechar su parte eléctrica y no convertirlo simplemente en un SUV de gasolina más pesado.
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