1.500 GASOLINERAS TIENEN PROBLEMAS
¿Nos vamos a quedar sin diésel o gasolina este invierno?
Francia ya tiene unas 1.500 gasolineras con problemas de suministro mientras el mercado europeo del diésel afronta un invierno complicado.

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Europa todavía no se está quedando sin combustible, pero empiezan a aparecer algunas señales que merece la pena vigilar. En Francia, alrededor de 1.500 estaciones de servicio han registrado problemas de suministro de gasolina o diésel, justo cuando el mercado europeo de combustibles entra en el invierno con una situación especialmente tensionada.
1.500 gasolineras francesas ya tienen problemas
La situación se está produciendo en Francia, donde aproximadamente el 16% de sus cerca de 10.000 estaciones de servicio llegaron a registrar problemas con al menos uno de los combustibles que comercializan durante el mes de septiembre.

Es importante hacer aquí una aclaración. Esto no quiere decir que 1.500 gasolineras estén completamente vacías ni que Francia se haya quedado sin gasolina o diésel. Una estación puede entrar en esta estadística aunque le falte temporalmente uno de sus productos y continúe ofreciendo los demás.
De hecho, una parte importante de las incidencias se ha concentrado en determinadas redes de estaciones que están registrando una demanda especialmente elevada. Cuando muchos conductores acuden al mismo tiempo a repostar, los depósitos pueden vaciarse antes de que llegue el siguiente camión cisterna.
Y aparece entonces un problema añadido: el miedo al desabastecimiento puede terminar acelerando el propio desabastecimiento puntual, porque más conductores deciden llenar el depósito antes de lo habitual.

El verdadero problema está en el diésel
Lo ocurrido en Francia sería mucho menos relevante si el mercado internacional de combustibles estuviera funcionando con normalidad. Pero no es así.
Hace apenas unos días ya explicábamos que las refinerías están teniendo dificultades para producir todo el diésel que necesita el mercado. Muchas trabajan prácticamente al límite mientras las reservas de productos destilados se encuentran bajo presión.
A ello se suman los conflictos internacionales. Las interrupciones en Oriente Medio han afectado al suministro de productos petrolíferos, mientras que los ataques contra infraestructuras energéticas rusas también han reducido la disponibilidad de combustible refinado.
Todo esto resulta especialmente importante para Europa, que depende de las importaciones para cubrir parte de su enorme demanda de gasóleo.

Y ahora llega el invierno
El problema es que el momento tampoco acompaña. Los meses fríos tradicionalmente aumentan la presión sobre determinados productos derivados del petróleo, porque el diésel no solamente mueve millones de coches, furgonetas y camiones.
Los destilados también tienen usos industriales y energéticos, de manera que cualquier incremento de la demanda llega en un momento en el que la oferta ya dispone de poco margen para reaccionar.
Por eso el riesgo más evidente de cara a los próximos meses no es necesariamente que vayamos a encontrar las gasolineras españolas vacías, sino que continúe aumentando la presión sobre los precios y aparezcan problemas puntuales de suministro si coinciden varios factores.
España, además, cuenta con reservas estratégicas de productos petrolíferos precisamente para afrontar posibles interrupciones graves del suministro.

¿Puede pasar lo mismo en España?
A día de hoy no existe una previsión que indique que España vaya a quedarse sin gasolina o diésel este invierno. Conviene dejarlo claro porque los problemas que está sufriendo Francia no significan que estemos ante un desabastecimiento generalizado en Europa.
Lo que sí tenemos es un mercado mucho más sensible a cualquier problema inesperado. Si disminuye la producción de una refinería, se complica una ruta de transporte o se dispara repentinamente la demanda, hay menos margen que en una situación normal para compensarlo rápidamente.
Y esto ya se está dejando notar en el bolsillo. El precio de los carburantes ha atravesado importantes oscilaciones durante 2026 y comparar el precio antes de elegir dónde repostar se ha vuelto más importante que nunca.

Francia es una advertencia, no una predicción
Que alrededor de 1.500 gasolineras francesas hayan registrado problemas no significa que debamos salir corriendo a llenar el depósito. Tampoco que España vaya a quedarse sin combustible.
Pero sí demuestra lo rápidamente que pueden aparecer problemas locales cuando la cadena de suministro trabaja con poco margen. Y Europa afronta ahora precisamente esa combinación: menor disponibilidad de diésel, refinerías muy exigidas, conflictos internacionales y un invierno que todavía está por comenzar.
Por ahora, más que temer que desaparezca el combustible de las gasolineras, habrá que estar especialmente atentos a dos cosas durante los próximos meses: su disponibilidad y, sobre todo, su precio.
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